7 de mayo de 2015 - 00:00

Gran Bretaña vota en los comicios más reñidos en décadas

Los conservadores y laboristas están empatados en las encuestas tras una campaña que giró en torno a la economía.

Los británicos votarán hoy para elegir a un nuevo gobierno en comicios que se anticipan como los más peleados e inciertos en décadas, con conservadores y laboristas empatados en las encuestas tras una campaña que giró mayormente en torno a la economía y a la relación de Inglaterra con Europa.

El primer ministro, el conservador David Cameron, y el líder laborista Ed Miliband, aprovecharon ayer las últimas horas anteriores a la apertura de las mesas para visitar fábricas, escuelas, granjas y supermercados en diversas circunscripciones clave en las que todavía hay bancas en juego.

Un triunfo del Partido Conservador de Cameron aumentaría los riesgos de que el Reino Unido abandone la UE, ya que el premier prometió celebrar un referéndum sobre este punto en 2017, algo que para los laboristas podría sumir al país en un período de inestabilidad con pérdidas de empleos y de inversiones.

Miliband, por su parte, promete subir el salario mínimo, erradicar controles laborales abusivos y elevar el subsidio de desempleo, medidas que, según Cameron, empresarios e inversores, afectarán negativamente la economía, abrumada por un déficit fiscal de 90.000 millones de libras (120.000 millones de euros).

Millones de británicos mayores de 18 años tienen derecho a votar hoy entre las 7 (3 de Argentina), hora en que abrirán los colegios electorales, y las 22 (18 de Argentina).

Está en juego la composición de la Cámara de los Comunes -el líder del partido con mayoría es primer ministro- y de los ayuntamientos de gran parte de Inglaterra, pero no el de Londres, ni tampoco los de Escocia, Gales o Irlanda del Norte.

Los sondeos a pie de urna darán una idea precisa del desenlace a poco de cerrar los colegios electorales, pero los resultados oficiales irán cayendo en cuentagotas por la noche y no se conocerán, por lo menos, hasta bien entrada la madrugada. Todo indica que ni el primer ministro conservador David Cameron, ni su principal contrincante, el laborista Ed Miliband, se despertarán el viernes con los 326 diputados suficientes para ir a visitar a la reina e informarle que tienen el apoyo necesario para liderar un gobierno.

Las negociaciones posteriores con los otros partidos, para lograr un gobierno con mayoría parlamentaria, se han convertido en el tema de los últimos días de campaña. Tales negociaciones deberían terminar teóricamente antes del 27 de mayo, fecha en la que está previsto el discurso anual de la reina.

Los demoliberales de Nick Clegg y los nacionalistas escoceses del SNP, encabezado por Nicola Sturgeon, se perfilan como los dos partidos que podrían asegurar la gobernabilidad a laboristas o a conservadores.

Cameron se embarcó en un maratón electoral ininterrumpido de 36 horas y en él se refirió a lo que puede ocurrir el día después de las elecciones, avisando que Miliband podría tratar de ser primer ministro sin ganar, gracias al apoyo de los nacionalistas escoceses.

Esta idea “incomoda mucho a la gente, porque sería un gobierno rehén de un grupo de personas que no quieren que al Reino Unido le vaya bien”, dijo aludiendo al Partido Nacional Escocés, abiertamente independentista.

La situación plantea “un enorme problema de credibilidad, y ésa es la gran cuestión; la gente me expresa sus inquietudes y yo les digo que si quieren evitar eso, tienen ante ellos la respuesta”.

Miliband, por su parte, insistió en que no llegará a ningún acuerdo de gobierno con los nacionalistas escoceses y replicó que el peligro es repetir la coalición entre conservadores y demoliberales.

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