Hosni Mubarak, el dictador que ayer dejó la cárcel y fue puesto bajo arresto domiciliario, había sido derrocado el 11 de febrero de 2011 después de 30 años en el poder, al que llegó tras ser vicepresidente de Anwar el Sadat, asesinado por su propia Guardia el 6 de octubre de 1981.
Profundizó los lineamientos de su antecesor y gobernó con mano de hierro y en estrecha consonancia con los Estados Unidos, consolidando el acuerdo de paz con Israel e introduciendo profundas reformas neoliberales en la economía.
Con 82 años y acosado por un cáncer, Mubarak renunció a la presidencia el 11 de febrero de 2011 y un consejo militar se hizo cargo de los asuntos del país, debido a las fuertes presiones populares, tras 18 días de protestas con cientos de muertos, creando inquietud en Washington y Tel Aviv.
Al igual que El Sadat, Mubarak tuvo una formación académica militar tras pasar por la Academia Militar de Egipto y la escuela de la Fuerza Aérea local. Ambos pertenecían al Partido Nacional Democrático. Este partido había sido fundado por Gammal Abdel Nasser con una fuerte impronta de nacionalismo popular árabe.