19 de noviembre de 2016 - 00:00

Ganadería: cómo determinar la fecha de inicio de un servicio

Queremos estaciones de parición concentradas porque es mejor manejar grupos o cohortes homogéneos, viviendo el mismo problema al mismo tiempo. Desde el punto de vista de los vientres, por sus requerimientos y prácticas de manejo, como desde el punto de vista de los terneros que tendremos que manejar.

Bastante problema va a causar la dispersión que tanto en vientres como en terneros van a ocasionar las fallas que siempre ocurren, como para no prevenir el riesgo de dispersión con el mayor de los celos. Desde la biología el diseño de la temporada de partos depende estrictamente de la temporada de servicios que dan origen a esas preñeces.

Allí tenemos ya una variación ineludible en el largo de gestación, 9 días de desvío estándar para una gestación de 280 días. Desde una perspectiva matemática, la temporada de servicios debe ser múltiplo de 21 días (ciclo estral en promedio).

En puro planteo de eficiencia, con todos los planetas alineados y una tasa efectiva de preñez (proporción de preñadas sobre expuestas en cada ciclo de 21 días) de 50% a 55% tenemos en 3 ciclos (63 días) entre el 88% al 90% de las expuestas preñadas.

Ideal, una parición corta de terneros homogéneos, que no se pisa con la temporada servicios (no tenemos vacas pariendo y vacas tomando servicio al mismo tiempo), cuanta facilidad, esto es el fin de la escalera que hay que subir.

Hay tantas cosas para considerar, oportunidad el nacimiento de los terneros, ecología de la disponibilidad de forraje para una actividad donde la comida suplementaria siempre es difícil de justificar, momento económico de venta de los destetes.

Salvo para el potencial y peligroso problema de las enfermedades venéreas, las estaciones cortas de servicio y los grupos homogéneos siempre son facilitadores en la obtención de resultados.

Las 3 variables concretas más importantes sobre los vientres para lograr esa situación son condición corporal al parto (6 o mayor), condición corporal al inicio del servicio en las paridas (4 o mayor) y ausencia de venéreas. Con eso cumplido es fácil animarse al servicio corto, pero eso lleva mucho tiempo de trabajo.

Elegimos la temporada de servicio sobre la base de acomodar la curva de requerimientos del rodeo a la ecología del ambiente que brinda el alimento, considerando las grandes necesidades que comienzan antes del parto y luego se incrementan con la lactancia y la necesidad de la repreñez. Otro criterio podría ser obtener terneros en contra estación, pero dejaremos esto para otro momento.

¿Cuándo echar y sacar los toros del rodeo?

Podemos verlo desde varias ópticas: la primera, el ensayo-error, aproximación en base a resultados previos, no siempre bien tabulados. La frecuencia semanal de partos, si se tuvo la prolijidad de llevar esa cuenta, en rodeos libres de venéreas arroja una distribución de partos que muestra cuándo fue más fácil para los vientres preñarse y no sería difícil inferir cuando entonces dar servicio, pero ¿usted tiene realmente esa información de los años previos?

La determinación de la edad de gestación con exactitud en el momento del tacto diagnóstico, también puede arrojar una frecuencia de fechas de concepción, que al compararlas, suele coincidir con la curva de pastos. Como mínimo ya tuvimos los toros adentro, y produce información recién para la próxima campaña.

Los usos y costumbres de la zona, el mes de enero para algunos y antes para otros, generalmente basados en la acumulación de experiencia que integra a las dos anteriores, (en base a recuerdo, sin registro) con la temporada de lluvia y de crecimiento del forraje, no suele pegar muy lejos del blanco, pero le cuesta dar en el centro. Es un paso adelante, pero no da la suficiente precisión para llegar al servicio corto ni ofrece sobre todo en el árido, cobertura suficiente al riesgo de fallar.

Allí está la cuestión en el árido, ¿cómo contener el riesgo de fallar? La biblioteca y la estadística proponen una alternativa basada en el concepto de lluvia confiable efectiva. La lluvia efectiva es aquella fracción de la precipitación total que es efectivamente aprovechada por las plantas y la hace “confiable”, porque para una dada serie histórica de datos de acumulación de esa lluvia se busca el punto donde la probabilidad de ocurrencia es igual a 80% (es decir que nos permitimos la posibilidad de fallar en uno de cada 5 años).

Esa acumulación igual a 20 mm es suficiente para el inicio del crecimiento de los pastos, y debe coincidir al menos con el incremento de requerimientos de la parición. Parece una forma de decidir más pensada y que contiene a las anteriores.

Muy probablemente estudiar esa estadística para su zona, atrase el inicio de su temporada de servicio, eso le va a producir cosquillas.

Tenga en cuenta que toma una decisión en base a información actualizada, que se cubre con un margen de seguridad (80 %) frente al riesgo de no tener comida. Pero además acortar en base a atrasar el inicio concentra cabeza (sin venéreas presentes) mientras que cortar antes solo saca preñeces del total.

Si usted empieza a subir la escalera del servicio corto y eficiente, como las temporadas de parición y servicio no se pisan, va a llegar con terneros de como mínimo 3 meses al final del servicio, terneros que pasaron el pico de dependencia de la leche , y que sobre todo si se le ocurrió alguna acción de apoyo como el creepfeeding, tendrán un rumen en activo proceso de fermentación, generando calor, lo que hace a esos terneros blanco menos fácil del inclemente frío de la temporada de heladas.

Es bastante común ver que se trabaja caprichosamente sobre adelantar y se termina teniendo 4 ó 5 meses de temporada de servicio. Eso dispersa el manejo y las opciones de corrección al manejador.

Considere estudiar el método probabilístico, recurriendo a la estadística en su zona del factor más limitante, el agua, que hace crecer sus pastos. Opere con cambios graduales a su situación actual si es necesario.

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