Un grupo de 20 militares y funcionarios de seguridad estadounidenses saldrán de Ecuador por exigencia del gobierno, que meses atrás había anticipado su retiro por considerar excesivo el número de efectivos asignados a la embajada en Quito, informó una fuente diplomática el viernes.
El gobierno de Rafael Correa concretó la advertencia que había formulado en enero y el 7 de abril por lo que "solicitó formalmente" el fin de las actividades de la oficina de Cooperación de Seguridad adscripta a la embajada de Estados Unidos en Quito, dijo el portavoz de la legislación, Jeffrey Weinshenker.
"Respetamos la decisión soberana del gobierno de Ecuador y al tiempo que la respetamos, lamentamos que el resultado de esa decisión sea limitar severamente nuestra asociación bilateral en temas de seguridad", sostuvo el diplomático.
El grupo militar, llamado así por el gobierno ecuatoriano, deberá salir del país antes de que concluya este mes, según el plazo otorgado por el Ejecutivo, que no ha ofrecido detalles sobre el pedido formal.
Correa, quien por estos días cumple una gira por España e Italia, había anunciado en enero que pediría la salida del grupo -cifrado inicialmente en 50 militares- por considerar "escandalosa" la cantidad de efectivos norteamericanos acreditados en Quito.
No obstante, la medida se inscribe en un largo historial de tensiones y "desconfianza mutua" -descripto así por el mandatario- entre Quito y Washington, principal socio comercial del país suramericano. En diciembre pasado, Correa también puso fin a las actividades de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.