Para los amantes del fútbol el nombre Hakan Sükür es fácil de recordar y de reconocer. Son esos jugadores que toman relevancia en un Mundial de fútbol y que después puieden vivir de esas regalías en grandes equipos del mundo.
Para los amantes del fútbol el nombre Hakan Sükür es fácil de recordar y de reconocer. Son esos jugadores que toman relevancia en un Mundial de fútbol y que después puieden vivir de esas regalías en grandes equipos del mundo.
Pero la historia de Sükür es totalmente diferente, ya que lejos de vivir de las mieles que le dieron los goles en la Selección de Turquía en el Mundial de Korea-Japón 2002, el ex goleador del Galatasaray tiene que salir todos los días a manejar un Uber para "parar la olla".
Sükür fue el autor del gol más rápido de los mundiales cuando le convirtió a Korea del Sur en el partido por el tercer puesto, cuando apenas se jugaban 10 segundos.
Es que Sükür era ídolo en su país, pero por un inconveniente político tuvo que abandonar Turquía. Sus opiniones políticas le costaron la enemistad del gobierno turco, que lo acusó de insultar al presidente Erdogan. Por ello tuvo que abandonar el país antes de que lo detuvieran y ahora vive en Estados Unidos con una vida muy diferente.
Recientemente, en una entrevista al medio Welt amm Sontag de Alemania, Sükür reapareció para contar su calvario con el gobierno de Turquía y su vida en América, donde explicó que tuvo que dejar la cafetería en la que trabajaba porque encarcelaron a un fanático que se había hecho una foto con él en el local.
Ahora, para sorpresa de muchos, es conductor de Uber en las calles de Washington y vende libros para ganarse la vida, como él mismo dice. Su trabajo y su familia es lo único que tiene, porque al turco le arrebataron todo en su país: "Estoy empezando a trabajar ahora. No me queda nada en ninguna parte del mundo. Erdogan me quitó todo. Mi derecho a la libertad, el derecho a explicarme, a expresarme, el derecho al trabajo".