23 de septiembre de 2018 - 00:00

Frisbee: un deporte no sólo de playa

Nacido en Estados Unidos, el frisbee se ha instalado con fuerza en nuestra provincia y ya hay una comunidad que lo juega todas las semanas.

"¡Falta!", grita Atilio mientras se toca la muñeca derecha y mira a Mariano del equipo contario. El juego está intenso,  de ida y vuelta, ninguno de los dos equipos regala nada, se nota en los rostros la adrenalina por anotar un gol en el campo del Parque Cívico. Ese llamado de atención, detuvo el partido, luego de un diálogo amistoso, Mariano aceptará la falta y el juego volverá.

Todos juegan al Últimate Frisbee, el deporte que en Mendoza crece a pasos agigantados y que aglutina a varios extranjeros que han elegido la provincia para vivir. La actividad nació hace 70 años en EEUU, llegó en 1997 a la Argentina y en Mendoza comenzó a girar en el 2012 con más de 40 jugadores que ya no sólo se juntan a disfrutar una tarde distinta, sino que están representando a la provincia en competencias.

"Vivo en Mendoza y comencé a jugarlo acá hace 6 meses. Me gusta porque conozco gente de otras partes del mundo, te mantiene en forma y además terminas haciendo amigos", destaca Wen Chao Hsu, nacido en Taiwán y radicado en la provincia.

 

Más allá están Zach quien tiene 25 años, es de Colorado y hace 3 años que vive en Mendoza como voluntario de una ONG de ayuda social y para muchos es el "Messi" del equipo y Carolina, mendocina de 28 años y "experta en volar" para atrapar discos. En el Ultimate se alienta la competitividad de alto nivel sin sacrificar el respeto mutuo entre los jugadores. Eso se llama espíritu de juego, el fuego sagrado del deporte del disco volador.

El Ultimate frisbee (tal es el nombre técnico) es un deporte donde no hay contacto físico ni juez que interprete y haga cumplir las reglas. Son ellos mismos quienes tienen la responsabilidad de ser los guardianes del partido. El deporte es similar al básquet porque los jugadores no pueden correr mientras tienen el disco en las manos y porque el juego es rápido y de gran continuidad. En ambas disciplinas, hay que atrapar pases altos o interceptar al equipo contrario, marcar al poseedor del disco y lanzar en menos de diez segundos. Al Ultimate también se lo compara con el fútbol americano porque se marca un punto cuando se recibe un pase dentro de la anotación del equipo contrario.

Sin embargo, hay otras características que lo distinguen del resto de los deportes y queson las razones por las cuáles la mayoría de sus jugadores lo han elegido como un deporte superador: integra a todo tipo de personas, más allá de la edad, género y nivel físico.

"Cuando me enteré por Facebook que en Mendoza había un equipo de frisbee, pensé lo mismo que todos, "el que se juega con un disco en la playa y con un perro", pero cuando fui el primer día a ver que onda, me flasheó y desde entonces que no paro de jugar y entrenar", así lo expresa Carolina Carrizo, estudiante de inglés sin antecedentes deportivos en sus 26 años de vida.

Es que además de ser un deporte bastante intenso por la dinámica del juego, es un deporte social donde se genera una verdadera comunidad de amigos.

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"Generalmente cuando jugás un picado de fútbol, termina el partido y nadie sabe con quién y contra quién jugó. Eso no pasa cuando estas en una cancha de frisbee”, sentencia Sebastián Egea, sobre el sentido de pertenencia de este deporte vinculador.

La idea del espíritu de juego, del autoarbitraje, del juego mixto, de la resolución de conflictos sin violencia, son las características principales del ultimate.

En la provincia llegó en el año 2012, cuando el venezolano Sergio López, el "porteño" Agustín y los mendocinos Indra Roux y Marcos Ferrara, se "toparon" en grupos de Facebook que promocionaban el juego en estas tierras. Tenían algo en común: lo habían jugado antes y querían seguir manteniendo esa magia del disco volador en la provincia.

Desde entonces, la capital cuyana cuenta con más de 40 jugadores, mujeres y hombres, estudiantes, extranjeros de entre 21 y 35 años. La mayoría son la base titular mientras que cuenta con “jugadores de paso”, que llegan de otros países o provincias en calidad de turistas y se acercan.

Los antecedentes en la provincia han sido pocos pero valiosos, habiéndolo llevado a dos escuelas primarias y secundarias de la provincia para prácticas pedagógicas. También, en su momento el Ultimate mendocino albergó a refugiados sirios mientras duró su estadía y llevan jugado 3 torneos nacionales (Chile, Rosario y San Luis) cosechando experiencias y logros grupales.

Próximamente tienen pensado organizar su primer encuentro nacional en Mendoza, en noviembre bajo la modalidad de "Hat", donde los equipos se arman en el lugar entre todos los que llegan al torneo.

El deporte te permite jugarlo de manera competitiva y comunitaria o "pick up", esto es, jugarlo distendido tanto experimentados como iniciados en el juego del disco.

Para todos aquellos que quieran formar parte del juego en Mendoza podés encontrarlos en Facebook: "Ultimate Frisbee Mendoza".

Todos los miércoles y sábados de 16 a 19 los jugadores del disco volador comienzan con entrenamientos competitivos, luego vienen los pick up o juegos distendidos para relajarse y para iniciados y todo concluye con el clásico “frisbeer”, el brindis comunitario.

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Su historia en el País y en el mundo

En la Argentina, los comienzos del Ultimate se remontan a 1997, cuando Demian Hodari, un estadounidense que vivía en Buenos Aires, decidió que quería continuar practicando el deporte que tanto amaba, y dejó seguidores en argentina, Daniel Prieto y Martín Muck, quienes se convirtieron en los abanderados del Últimate en el país. Hoy desde Addvra, la Asociación de Deportes del Disco Volador de la República Argentina, se coordina la difusión y el crecimiento de los deportes con disco a partir de torneos, ligas, cursos y congresos.

El primer frisbee aparece en California alrededor de 1903, cuando grupos de jóvenes de Bridgeport, se divertían tirándose unos a otros los moldes de las tartas, fabricadas por la empresa Frisbie Pie Company (empresa de Joseph P. Frisbie). No obstante, su introducción y popularización se debe a la práctica de esta actividad por parte de los soldados en las bases militares tras la II Guerra Mundial.

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