Dos de los gigantes mundiales del sector agroalimentario, como el suizo Nestlé y el brasileño JBS, retiraron del mercado varios productos precocinados a causa del escándalo provocado por el uso fraudulento de carne de caballo en lugar de carne vacuna, que afecta a un número creciente de países en Europa.
JBS, líder mundial del procesamiento de carne bovina, anunció en la madrugada de ayer la suspensión de la comercialización de carne europea y aclaró que no tiene ningún tipo de implicación en ese fraude.
La sociedad belga JBS Toledo, filial europea de JBS, "no comercializará más productos europeos hasta que se restablezca la confianza en la seguridad del sistema de aprovisionamiento", precisó la firma en un comunicado colgado en su sitio internet.
Nestlé, número uno de la alimentación mundial, anunció en menos de 24 horas que retira de la venta platos sospechosos precocinados en Francia, Portugal, España e Italia. El grupo suizo anunció que su filial portuguesa retira del mercado de Portugal y de Francia lasañas con carne de caballo.
Por primera vez desde el inicio de la crisis, estos productos retirados no sólo son platos precocinados de venta en supermercados, sino platos distribuidos a hoteles, restaurantes o cafés, según un portavoz de Nestlé en Portugal, Anotio Carvalho.
El lunes por la noche ya había decidido retirar "inmediatamente" de la venta en España e Italia, que hasta ahora se habían mantenido al margen del escándalo, de dos de sus marcas de platos precocinados con carne bovina: Buitoni Beef Ravioli y Beef Tortellini.
Los 27 países de la Unión Europea (UE) se pusieron de acuerdo el viernes pasado para realizar unos 2.250 análisis a la carne, de 10 a 150 por país.
Hasta ahora, las autoridades afirman que no hay riesgos para la salud por este fraude, que afecta ya a más de una docena de países europeos.
La justicia francesa allanó ayer la empresa empresa Spanghero, sobre la que pesan sospechas de hallarse en el centro del escándalo, pese a que la víspera el gobierno galo le autorizó a que siga produciendo carne molida, salchichas y platos cocinados.
Una serie de datos ilustra el tamaño del engaño: Spanghero compró 750 toneladas de carne de caballo, 550 toneladas de las cuales se usaron para fabricar unos 4,5 millones de platos fraudulentos vendidos en trece países europeos.