De origen italiano, la Ancellotta es una uva tinta de la región de Emilia Romagna, en Italia, que encuentra su máxima expresión productiva en Mendoza, más precisamente en el departamento de San Martín.
De origen italiano, la Ancellotta es una uva tinta de la región de Emilia Romagna, en Italia, que encuentra su máxima expresión productiva en Mendoza, más precisamente en el departamento de San Martín.
Es que la familia Rodríguez, en el Este, está acunando y cuidando 90 hectáreas de Ancellotta, lo que los convierte en el viñedo más grande del mundo en esa variedad, según explicaron.
El cuidado de cada metro de viñedo con todo el calendario de podas y labores culturales lleva al joven Francisco Rodríguez a ser uno de los artífices de un vino que hunde sus orígenes en la Ancellotta para proyectarse al mundo.
-¿Cómo llegaron hasta la variedad Ancellotta?
-No teníamos muchos registros históricos, ni en Italia ni en Argentina. Suponemos que llegó al país en los años 70 y 80. Según registros del Instituto Nacional de Vitivinicultura -INV- en 2000 habían 6 hectáreas cultivadas en todo el territorio nacional. El primer año que elaboramos fue en 2006. De los cuarteles que trabajamos dos tenían una identidad muy parecida pero había uno que tenía una estructura diferente con un sabor de boca distinto; sentimos que era otro vino. Hicimos análisis de suelo hasta que en ese mismo año, recorriendo el viñedo planta por planta, advertimos que en medio de ese cuartel había muchas plantas que tenían para nosotros una hoja rara no conocida. A través del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria -INTA- realizaron un estudio de la hoja y nos dijeron que era Ancellotta. Fue allí que empezamos a testear y la conocimos. Investigamos y nos enteramos que era italiana pero no sabíamos nada porque no había investigación por lo menos en Argentina. Entonces al año siguiente cosechamos nada más que las plantas de Malbec y dejamos las plantas de Ancellotta que estaban en el medio sin cosechar. Las cosechamos después e hicimos vinificaciones separadas.
-¿Qué siguieron descubriendo?
-Tomamos contacto con la tipicidad de la variedad y las características propias de la Ancellotta. Nos gustó tanto y como siempre nos ha rondado la idea de ser innovadores, con mi padre y hermano empezamos con esta variedad. Como no había ningún vivero tuvimos que hacer nuestros propias plantas en nuestros viñedos. Fue así que comenzamos con la reproducción el primer año con todo el material de poda. Con los barbechos empezamos a plantar y comenzamos a aumentar de a poquito las hectáreas. Hasta que en 2009 nos expandimos y de ahí fue que en cuatro años plantamos 90 hectáreas de Ancellotta. A esa altura ya conocíamos cuál era el mejor sistema de conducción que había funcionado, el tipo de suelo, el riego que necesitaba ya que habíamos estado analizando la variedad por cuatro años.
-¿Qué cuidados actuales realizan para mantener la calidad productiva de esta uva?
-Realmente es una variedad que la hemos ido conociendo de a poco y en forma autodidacta. Si bien desde el INTA nos brindaron algunos datos no había mucha información. La conocimos gran parte por prueba y error experimentando en distintos cuarteles con distintas condiciones. Es una variedad que requiere cuidados distintos. Descubrimos que posee una gran fuerza vegetativa. Entonces teníamos que controlar el tipo de poda para regular la parte vegetativa del fruto. También nos dimos cuenta de que es una variedad que tenemos que cosecharla más temprano que otras. En los primeros días de febrero ya estamos comenzando la cosecha de Ancellotta y no es normal para una uva tinta que logre la madurez enológica tan pronto.
-¿Qué rinde por hectárea tiene la Ancellotta?
-Si se la trabaja bien tiene un muy buen rendimiento pero, como todo, hay que regular porque puede ser que que la uva no exprese lo que uno está buscando. La uva tiene un buen rendimiento manteniendo las condiciones. En general los rindes pueden ser bastante elevados. Nosotros los mantenemos en 160 y 180 quintales por hectárea. Puede tener más. Yo creo que tiene potencialidad de hasta 250 quintales por hectárea pero no lo trabajamos así porque se diluye la calidad que buscamos.
-Además de su vigor productivo, ¿ven a la Ancellotta como una variedad de corte, o como un varietal en sí mismo?
-Tiene esa flexibilidad. Arrancamos con este concepto del blend. Entonces empezamos y descubrimos por error un blend y terminamos la primera cosecha con un Malbec Ancellotta. El resultado fue tan bueno que vimos una gran potencialidad de la Ancellotta que también teníamos con los grandes varietales argentinos como el Bonarda.
Perfil - Francisco Rodríguez, (27).
De profesión contador, su impronta la construyó al abrigo de su familia quien es propietaria de los viñedos y los vinos Corbeau Wines.
“Entré a la empresa buscando mi lugar y lo encontré en la parte comercial y desarrollo de marca”, expresó el joven empresario.
Su tiempo libre lo destina a disfrutar de la naturaleza. Los fines de semana los aprovecha para salir y así despejarse de la rutina y olvidarse de los problemas que surgen a diario.