El Papa Francisco recibió ayer en el Vaticano a Amhed el-Tayeb, gran imán de la mezquita Al Azhar de El Cairo, principal institución del islam sunita, en un encuentro histórico tras diez años de tensiones entre las dos instituciones religiosas.
El Papa Francisco recibió ayer en el Vaticano a Amhed el-Tayeb, gran imán de la mezquita Al Azhar de El Cairo, principal institución del islam sunita, en un encuentro histórico tras diez años de tensiones entre las dos instituciones religiosas.
“Nuestro encuentro de hoy es un mensaje de por sí”, le dijo el Papa argentino al despedirse con un abrazo del importante líder religioso, con el que se reunió por primera vez en el Vaticano, en la biblioteca privada del Palacio Apostólico.
El encuentro entre el jefe de la Iglesia católica y el influyente líder musulmán es considerado histórico y cierra diez años de tensiones entre la Santa Sede y la Universidad de al-Azhar, la institución más importante del islam suní y la rama mayoritaria.
Con este abrazo, el Papa argentino quiso abrir de nuevo el diálogo después de la ruptura en 2006 tras las polémicas declaraciones del Papa Benedicto XVI en Ratisbona (Alemania) en las que relacionó la violencia con el islam.
El imán de entonces de Al Azhar fue una de las autoridades religiosas musulmanas más críticas con las palabras del Papa alemán, que consideraron un insulto y una distorsión del islam.
“Fue un encuentro cordial, que duró 30 minutos”, explicó el Vaticano en un comunicado oficial en el que precisa que se abordaron temas como “el compromiso de las dos grandes religiones por la paz en el mundo, el rechazo a la violencia y del terrorismo”.
Los dos líderes religiosos analizaron también “la situación de los cristianos en el contexto de los conflictos y las tensiones en el Oriente Medio, así como su protección”.
Con un comunicado divulgado en El Cairo, la mezquita anuncia que los líderes religiosos acordaron “convocar una conferencia para la paz”, sin precisar lugar ni fecha.
“Vamos a tomar partido, juntos de la mano, para aportar bienestar a la humanidad”, concluye la nota.
Al encuentro asistió el secretario privado del papa, el egipcio Yoannis Lahzi Gaid, quien sirvió como traductor.
“Fue una reunión muy buena”, comentó a la prensa Hi Shuman, vice-imán de Al Alzhar, tras subrayar los temas tratados: “encontrar urgentemente salidas a pobreza, extremismo y terrorismo”, dijo.
La reunión entre los dos líderes religiosos marca una nueva etapa para las dos religiones y se celebra en un momento delicado debido a la “islamofobia” que recorre Europa y Estados Unidos tras los atentados en París y Bruselas y el auge del grupo extremista Estado Islámico.
Al término del encuentro, Francisco regaló a su huésped su encíclica sobre el medio ambiente, “Laudato sí” y el medallón de la paz.
Con la elección en 2013 de Francisco, comprometido en reforzar el diálogo interreligioso, las relaciones entre la iglesia católica y los musulmanes han mejorado notablemente. El Papa argentino ha multiplicado sus mensajes de tolerancia y apertura a las otras religiones, como el enviado al mundo musulmán tras el mes de ayuno (Ramadán).
Tras su viaje en abril a la isla griega de Lesbos, el papa regresó con tres familias musulmanes sirias que habían tenido que huir de su país.
"No elegí entre los cristianos y los musulmanes", explicó en esa ocasión.
Dejemos a un lado las actitudes de superioridad
El Papa Francisco envió ayer un mensaje a la Cumbre Humanitaria de Estambul, en la que planteó el “desafío” de dejar a un lado “las actitudes de superioridad cultural” y comenzar a “escuchar el llanto de las víctimas y los que sufren” ya que, sentenció, “aprendiendo de las víctimas y de los que sufren seremos capaces de construir un mundo más humano”.
“Hoy ofrezco un desafío a la Cumbre: escuchemos el llanto de las víctimas y de los que sufren. Permitámonos dejarlos enseñarnos una lección de humanidad. Dejémoslos cambiarnos nuestras formas de vida, elecciones económicas, comportamientos y actitudes de superioridad cultural”, pidió el Pontífice en un mensaje que envió al encuentro que inició hoy en Estambul, Turquía.
“Espero que sus esfuerzos contribuyan de una manera real a aliviar los sufrimientos de esos millones de personas, así como que los frutos de la Cumbre queden demostrados a través de una sincera solidaridad y un verdadero y profundo respeto por los techos y dignidad de los que sufren debido a conflictos, violencia, persecución y desastres naturales”, agregó el obispo de Roma.