Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente terminaron sin acuerdo y el vicepresidente estadounidense, James D. Vance, abandonó Pakistán tras confirmar el fracaso del intento diplomático. El cierre se dio luego de intensas conversaciones que no lograron acercar posiciones.
El encuentro, que se desarrolló en Islamabad, había generado expectativas por tratarse de un diálogo directo de alto nivel entre ambos países, pero las diferencias sobre las “condiciones de paz” propuestas por la administración de Donald Trump terminaron por frustrar cualquier entendimiento.
La jornada de conversaciones se extendió durante 21 horas de manera ininterrumpida, en un intento por alcanzar un acuerdo que finalmente no se concretó.
“Si hay guerra nuclear, será culpa de ellos”, afirmó
Antes de abordar el Air Force Two, Vance habló ante los medios y fue categórico al describir el estado de la negociación. Subrayó que, aunque las capacidades de enriquecimiento de Irán han sido neutralizadas operativamente, la Casa Blanca exige un “compromiso jurídico y político” inquebrantable a largo plazo.
“Regresamos a casa sin el consenso esperado. Nos retiramos dejando sobre la mesa una propuesta simplificada que representa nuestra última y mejor oferta. La pelota está ahora en el campo de Teherán; ellos decidirán si aceptan un futuro sin armas nucleares”, dijo Vance.
Esta línea dura fue respaldada desde Washington por el presidente Donald Trump, quien restó importancia a la falta de un apretón de manos formal. El mandatario insistió en que la posición de fuerza de su país es absoluta: “Si hay acuerdo o no, me es indiferente. La realidad es que ya hemos ganado. Militarmente, los hemos derrotado”, afirmó el presidente ante los corresponsales de la Casa Blanca.
La delegación estadounidense estuvo liderada por el vicepresidente Vance, acompañado por los asesores estratégicos Steve Witkoff y Jared Kushner, mientras que la delegación de Irán fue encabezada por el Presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el Canciller Abbas Araghchi.
Se destacó la labor logística y política del Primer Ministro de Pakistán, quien facilitó el blindaje de seguridad necesario para las maratónicas sesiones de más de quince horas ocurridas el sábado.
Qué respondió Irán: “Peticiones ilegales”
Por el contrario, la delegación persa interpretó el estancamiento como una consecuencia de la inflexibilidad estadounidense. Previo a la salida de la comitiva norteamericana, Esmaeil Baqaei, Portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, utilizó sus canales oficiales para denunciar lo que calificó como “peticiones ilegales” y “demandas desmedidas”.
Según el funcionario, cualquier éxito diplomático futuro dependerá de que Washington respete los derechos soberanos de Irán en lugar de imponer condiciones unilaterales.
El valor simbólico de estas sesiones en el exclusivo hotel de Islamabad es innegable. Por primera vez desde la ruptura de relaciones en 1979, representantes de ambos países mantuvieron un diálogo directo de alto nivel, prescindiendo de los tradicionales intermediarios.
Este acercamiento se produjo en un contexto de extrema fragilidad regional, marcada por las amenazas en el Estrecho de Ormuz y la volatilidad de los mercados energéticos globales.