sábado 23 de enero de 2021

Sólo suscriptores
Fernanda Bonesso, cofundadora de Agrojusto.
Fincas

Fernanda Bonesso: “Entre un productor y un consumidor hay como mínimo tres intermediarios”

La cofundadora de Agrojusto explica cómo el modelo de comercio actual perjudica a los productores y esgrime posibles soluciones.

  • sábado, 2 de enero de 2021
Fernanda Bonesso, cofundadora de Agrojusto.
Sólo suscriptores

Nacida de una familia de productores y formada en economía, María Fernanda Bonesso trabaja desde hace años intentando mejorar la relación entre productores y consumidores. Como cofundadora de Agrojusto, un sitio web y aplicación que conecta estas dos puntas, analiza los desafíos que presentó 2020 y los planes para 2021 con apoyo del BID.

-¿De qué se trata Agrojusto?

-Nosotros trabajamos en construir una cadena agrícola más justa y eficiente. Por más justo nos referimos a una relación más beneficiosa entre productores y consumidores. Para hacerlo más eficiente nuestro aliado es la tecnología.

Una propuesta en la que trabajamos ya, la más conocida por mendocinos, es una tienda online de productores locales donde los consumidores pueden encontrar verduras y frutas. Viene todo desde el campo, entonces el valor queda allí. Tenemos lugares físicos donde se puede retirar, pero nacimos con un concepto online.

-¿Qué fallas ven en el sistema comercial actual?

-Actualmente, desde que un consumidor compra un producto hasta que se le paga al productor hay muchas manos, y varias no son indispensables. En el productor es donde más se recorta. Entonces proponemos reducir algunos de esos intermediarios que no generan valor.

En realidad sólo hay dos puntos fundamentales en el proceso: el consumidor y el productor. Alguien que vive de esta intermediación puede enojarse con esto que digo, pero la verdad que es que, si seguimos con el sistema actual, los productores van a desaparecer. Es algo que ya está pasando. Cada vez haya menos productores y eso nos repercute como sociedad, es inevitable.

Hoy mucha gente ve que la fruta está carísima y eso pasa porque es una actividad de alto riesgo económico. Hay cada vez mayores costos y menos productores.

-¿Cuántos intermediarios calculan que hay en una cadena?

-Depende del tipo de producto y la zona, en promedio hay mínimo tres intermediarios. Por lo general son entre 4 y 5 y cada uno duplica el precio. Por ejemplo, el productor de papa le vende la producción a alguien que tiene lavadero. Éste la vende a un ferista y ese ferista a un verdulero. Ahí tenés 3, pero otros productos necesitan refrigeración o hacen un empaquetado.

Hay que preguntarse si es necesario algunos parámetros como el tamaño de la verdura. A mí me da lo mismo que la papa sea grande o chica si la voy a usar para hacer puré. Además, lo que no entra en esos parámetros se descarta y en eso hacemos un gran daño.

Además pareciera que como consumidores nos han enseñado que la verdura y la fruta “deben ser baratas”. No se tiene conciencia del riesgo y los costos de la producción agrícola. Nosotros actuamos asegurando que el producto viene directo del productor.

Directores de Agrojusto: Ignacio Lemmo, Matías Lambrese, María Fernanda Bonesso y Rodrigo Pla.

-La producción agrícola continuó aún en aislamiento. ¿Ustedes debieron adaptarse?

-Nosotros nacimos bajo la tecnología. Tuvimos que adaptarnos con los reclamos a domicilio porque antes se retiraba en un lugar. Nuestro desafío fue de logística al implementar repartos, pero en realidad nos tocó en un buen momento porque teníamos toda la infraestructura tecnológica para vender online.

El desafío fue incorporar más productos, tener un mayor canal y poner a prueba nuestra herramienta. Quizás, antes vender alimentos no estaba explotado. Algo importante fue la adaptación a los procesos digitales. Antes había más miedo al comercio electrónico y en ese sentido mucha gente lo superó y se democratizó un poco más el comercio.

-¿Qué tanto crecieron en 2020?

-Crecimos cinco veces más en la cantidad de familias a las que vendemos. Hablamos de más de 2.000 familias, sin que todas sean compradoras habituales. También fuimos un nexo para donar. La gente podía comprar frutas o verduras de productores para hacer donación a través de Alimendar. En una campaña reciente para las fiestas, se contribuyó con 355 familias que necesitaban de comedores. Se les donó verdura y frutas.

Incorporamos más de 30 productores y a través de la cooperativa Colonia Bombal armamos cajones y compras a los productores de la zona. Además, ahora tenemos una persona en Luján que trabaja en la distribución, un local de recogida de productos además de los que teníamos en Capital y Godoy Cruz. Siempre tuvimos la opción de envío a domicilio con un pago adicional o ir a buscarlo sin ningún pago extra, para que no sea un costo obligatorio.

-¿Qué planes tienen para este 2021?

-Nuestro desarrollo fue premiado y es apoyado financieramente por el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID LAB) y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). Era un concurso donde ofrecían una financiación para proyectos digitales que aportaran soluciones ante el Covid-19 y postulamos nuestro modelo.

La idea es escalar nuestra plataforma y que llegue a otros lugares. Ya tenemos gente trabajando en Jujuy. A las organizaciones cooperativas les cuesta mucho llegar al mercado o no tienen la tecnología. Con esto podremos acompañar a muchos organismos y cooperativas para que puedan vender online y mejoren los procesos de comercialización.

Con nuestra aplicación, los productores pueden comunicar qué productos tienen. Es como un Facebook de productores y organizaciones. Hemos desarrollado varios algoritmos y ellos pueden vincularse, de modo que sea fácil vender y reducir los costos de intermediación. En dos cooperativas ya está funcionando y, con el apoyo del BID LAB, podrá llegar a todo el país.

-¿Cómo logran que un productor mayor se adapte a nuevas tecnologías?

-Es muy difícil. Mi papá es un productor de 70 años. Yo sé que no le puedo pedir que maneje lo que yo conozco de tecnología, pero también sé que puedo usar tecnología para ayudarlo. Nuestra estrategia es implementarlo a través de los más jóvenes. Con el INTA hemos trabajado en escuelas rurales. Queremos cambiar a través de las próximas generaciones de productores.

Hemos trabajado con varias organizaciones para mejorar la propuesta, con la asociación de educación de la Sociedad Rural Argentina y el Ministerio de Agricultura de la Nación. Es un proceso en que acompaña el BID LAB, porque nos comprometemos no sólo a dar la tecnología sino en enseñar a usarla. Dos pilares serán las organizaciones y las escuelas rurales.