A punto estuvo el humilde Rodeo del Medio de pincharle el globo a Huracán. De dejarlo sin fiesta, sin final y de llenar de problemas a la Liga Mendocina de Fútbol, cuya primera final del certamen "integrador" a nivel local hubiese tenido a un elenco de los denominados chicos. Sin embargo, el Toponero estuvo a la altura. Jugó como un grande. A pesar de que no atacó mucho (Pizarro aprovechó la única clara que tuvo en el partido), el equipo de Fredy Funes jugó con un corazón a prueba de balas. Su garra, inteligencia y temple fueron determinantes para igualar un partido ante un adversario que está dos escalones por encima en cuanto a categorías y quizá varios más en cuanto a otras cuestiones futbolísticas.

