El presidente estadounidense Barack Obama y su rival Mitt Romney quemaban ayer sus últimos cartuchos con actos masivos en varios estados clave para intentar atraer al último puñado de votantes indecisos antes de las elecciones del martes.
El presidente estadounidense Barack Obama y su rival Mitt Romney quemaban ayer sus últimos cartuchos con actos masivos en varios estados clave para intentar atraer al último puñado de votantes indecisos antes de las elecciones del martes.
Los aspirantes centran la batalla en unos pocos estados decisivos que serán determinantes: Obama buscando solidificar su línea de defensa con una economía que mejora lentamente; Romney con un mensaje integrador de última hora y criticando el balance político del demócrata.
Antes de viajar a Ohio (norte), Obama visitó la sede de la agencia federal encargada de afrontar emergencias, Fema, para conocer los últimos datos de las operaciones en la Costa Este, donde el último balance oficial es de 103 muertos a causa de la supertormenta Sandy (ver página 26).
El presidente tiene una ligera ventaja en estados clave como Florida y Ohio, según un sondeo de las cadenas NBC/WSJ/Maristas, y otro de CNN.
En Florida, donde el voto hispano será decisivo, Obama cuenta con tener una ligera ventaja de 49% a 47% frente a Romney, según el primer sondeo.
Por su parte, CNN da en Ohio una ventaja al presidente de tres puntos (50%-47%).
Obama viajó a Mentor (Ohio) y luego tenía previsto acudir a Wisconsin (norte), a Iowa (centro) y tarde en la noche a Virginia (este), para hacer campaña con el ex presidente Bill Clinton.
Romney insistía en un mensaje integrador para atraer al máximo de indecisos moderados.
"No representaré a un partido, representaré a una nación", aseguró el republicano a su llegada al aeropuerto de Portsmouth, en Newington, New Hampshire (noreste), un estado demócrata pero vecino al estado donde fue gobernador, Massachusetts.
En la recta final de la campaña, Romney celebra algunos de sus mitines en los aeropuertos de las localidades, para poder partir inmediatamente a otro destino.
"Ustedes saben que si el presidente es reelecto, no será capaz de trabajar con el Congreso, y van a sufrir cuatro años más de bloqueo. Y saben que el problema del techo de la deuda va a volver, con las amenazas de cierre del Estado federal", añadió.
Romney, tras New Hampshire, se dirigió a Iowa y Colorado (centro-oeste). Ambos aspirantes estuvieron en la ciudad de Dubuque, en el este de Iowa, con pocas horas de diferencia.
Romney reunió el viernes en un acto en West Chester, Ohio, ante 18.000 asistentes, a sus antiguos rivales en la primaria republicana Rick Santorum y Rick Perry, así como al veterano John McCain, que enfrentó a Obama en la elección de 2008.
"Ya casi llegamos a casa. Un último empujón y llegamos", dijo Romney ante la multitud. "Estamos tan, pero tan cerca. La puerta hacia un futuro mejor está allí, abierta, esperándonos".
El voto "venganza"
El equipo de campaña de Romney difundió un video ayer en el que destacaban un mensaje de Obama la víspera, en el que el presidente deslizaba que votar por él era "la mejor venganza".
"Él pide un voto de venganza. En lugar de eso, les pido a los estadounidenses que voten por amor a nuestro país", dijo Romney en su video.
Obama, sin embargo, obtuvo esta semana apoyos significativos, como el del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el del ex secretario de Estado Colin Powell.
El presidente también logró evadir el viernes una bomba de último minuto al anunciarse que el desempleo en octubre subió 0,1 punto porcentual, a 7,9 por ciento (por debajo de la barrera psicológica del 8 por ciento) y la creación de 171.000 puestos de trabajo, mejor a lo esperado.
Pero la moneda sigue en el aire según algunos sondeos estatales.
En Florida, por ejemplo, una encuesta del Miami Herald otorga 51% a Romney y 45% a Obama.
La elección presidencial en Estados Unidos es indirecta. Cada estado aporta un número de votos al colegio electoral, y los aspirantes necesitan al menos 270 votos dentro del colegio para acceder a la Casa Blanca.