Aunque familiares, amigos y conocidos de Jorge Bergoglio aseguran que él nunca pensó en ser Papa, la realidad hoy es otra. De la mano de esa realidad aparecen los recuerdos de la juventud de Francisco I, el nombre que eligió el flamante Pontífice.
Aunque familiares, amigos y conocidos de Jorge Bergoglio aseguran que él nunca pensó en ser Papa, la realidad hoy es otra. De la mano de esa realidad aparecen los recuerdos de la juventud de Francisco I, el nombre que eligió el flamante Pontífice.
El mendocino Adrián Torok lo conoció cuando tenía 20 años, recién ingresado a la Compañía de Jesús, institución en la que permaneció durante 10 años. Luego, compartió con él momentos en el Colegio del Salvador, una institución educativa jesuita ubicada en la Ciudad de Buenos Aires.
"Es un tipo de perfil muy bajo, una persona que ayudaba mucho a los enfermos, nunca haciendo alharaca de ello. Él iba y los atendía, a veces medio a escondidas. Recuerdo una vez que trataba de curar unas úlceras en la piel a un paciente. Era muy de hacer esas cosas siempre estando cerca de las personas que sufrían, y lo ha seguido haciendo. De hecho, sigue viviendo en un departamento y no en el palacio episcopal", describió Adrián.
Para Torok, Bergoglio estuvo cerca en momentos personales difíciles, tales como su decisión, luego de diez años, de abandonar la carrera religiosa. "En muchos momentos fue un padre que me acompañó y me dio consejos. Otros momentos compartimos mis penas durante largas charlas, como un amigo. En momentos muy duros él me apoyó".
Respecto de los intereses del flamante Papa de la Iglesia Católica, Torok recordó que a Bergoglio le gustaba mucho jugar a la canasta, con los naipes; mirar cine clásico argentino, al que recomendaba que todos vieran; contar cuentos -chistes e historias- y su "más que grande" simpatía por el equipo de fútbol, San Lorenzo de Almagro.
Torok rescató una experiencia propia que describe mucho la personalidad de Bergoglio. "Un día yo había ido a Moreno, provincia de Buenos Aires, porque operaban a mi papá. Para llegar al hospital hay que tomarse un tren y un micro. No es un recorrido fácil", explicó Torok. Siguió: "Cuando estaba allí, lo llamé y le conté que estaba en Buenos Aires. Una tarde se fue a visitar a mi padre, con lo que el viaje implicaba".