7 de octubre de 2026 - 15:40

Expertos explican cómo una pared oscura colocada detrás de un vidrio puede transformar la radiación solar en calefacción natural para una habitación

Este sistema solar pasivo de alta inercia térmica permite reducir hasta un 60% el consumo energético invernal sin usar electricidad.

La climatización bioclimática gana terreno mediante la tecnología pasiva conocida como muro de Trombe. Esta solución arquitectónica creada por expertos aprovecha la radiación solar directa para acumular calor durante las horas del día y distribuirlo gradualmente hacia el interior del hogar durante la noche, logrando un ahorro significativo sin depender de redes eléctricas.

El dispositivo se compone de una superficie acristalada exterior, una cámara de aire de entre 5 y 15 centímetros y un muro masivo revestido de un acabado oscuro. Esta pared captadora, orientada prioritariamente hacia el sur en el hemisferio norte para maximizar el calor invernal, funciona como una verdadera batería térmica capaz de retener la energía del sol.

Fenómenos físicos que permiten el calentamiento natural de ambientes

El principio de este sistema combina tres fenómenos físicos fundamentales: la irradiación, la conducción y la convección natural. La luz solar atraviesa el vidrio protector y choca contra la pared oscura, la cual absorbe la radiación y calienta el aire confinado en el intersticio mediante un efecto invernadero. El vidrio permite el ingreso del espectro solar, pero impide la salida fácil de la energía reirradiada, concentrando elevadas temperaturas en el espacio interior.

Para poner en marcha la circulación, el muro cuenta con bocas de ventilación inferiores y superiores dotadas de compuertas regulables. Durante un día invernal, el aire dentro de la cámara se calienta y asciende por convección natural, ingresando al ambiente interno por la rejilla superior, mientras que el aire frío de la habitación es aspirado por la boca inferior. Al caer la noche, las aberturas se cierran herméticamente para evitar pérdidas de calor, permitiendo que la pared masiva entregue paulatinamente la energía acumulada hacia la vivienda

Materiales clave y estrategias para evitar el sobrecalentamiento en verano

Para construir esta estructura se emplean materiales de alta masa e inercia térmica, como ladrillo macizo, hormigón armado, piedra o adobe, con espesores óptimos entre 30 y 40 centímetros. La densidad de estos elementos genera un desfase térmico de entre 6 y 10 horas, liberando el calor cuando la temperatura exterior desciende. En configuraciones avanzadas, se utilizan materiales de cambio de fase (PCM) o aislamientos de aerogel para multiplicar la acumulación en estructuras más livianas.

En la temporada estival, la gestión del sistema se invierte para prevenir temperaturas excesivas en el hogar. Durante el día se aplican pantallas de sombreado y se abren los conductos del vidrio exterior para expulsar el aire caliente hacia el exterior. Durante la noche, la apertura de las rejillas permite que la brisa fresca atraviese la cavidad, enfriando la mampostería y manteniendo el espacio interior confortable sin gasto de aire acondicionado.

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