27 de abril de 2015 - 00:00

Ex presos de Guantánamo exigen a EEUU casa y dinero

Cuatro de los seis ex prisioneros liberados que llegaron a Montevideo en diciembre permanecen frente a la embajada de Washington donde formulan su reclamo.

Cuatro de los seis ex prisioneros de Guantánamo que llegaron a Uruguay como refugiados en diciembre de 2014 permanecen frente a la embajada de Estados Unidos para exigir una compensación económica por los 13 años que pasaron en la prisión que Washington mantiene en suelo cubano.

Los sirios Ali Husein Shabaan (33), Abd al-Hadi Faraj (39) y Ahmed Adnan Ahjam (37), y el tunecino Abdul Bin Mohammed Abis Ourgy (49) dicen estar dispuestos a permanecer al frente de la legación estadounidense en Montevideo hasta tanto sus demandas sean atendidas.

“Dos, tres, cuatro meses, nos quedaremos aquí el tiempo que sea necesario”, dijo el tunecino Abis Ourgy, quien indicó que si la protesta pacífica no resulta, “haremos una huelga de hambre, lo que sea necesario para que nos escuchen”.

Los cuatro refugiados publicaron este domingo un comunicado en inglés en su página web https://exguantanamorefugeesinuruguay.wordpress.com/ para ratificar su agradecimiento al gobierno uruguayo y puntualizar que su demanda económica está dirigida hacia Estados Unidos, por ser el país al que consideran responsable de su actual situación.

“Decidimos protestar ante la embajada de Estados Unidos porque queremos que ellos y el mundo entero escuchen nuestras voces. No es algo que pedimos, sino a lo que lamentablemente fuimos forzados. Hemos tratado todas las vías oficiales, hablamos con varios representantes del gobierno pero nuestra situación no cambió”, dice el texto.

En el jardín externo de la embajada, los hombres pasan inadvertidos en medio de familias que se sientan a jugar con sus perros, parejas que conversan y transeúntes que hacen ejercicio en la acera.

Han dormido dos noches en el gramado. Los vecinos de la vivienda que la central sindical PIT-CNT dispuso para los refugiados en Montevideo les han llevdo mantas y alimentos.

“Nos vinimos sin nada pero en la noche los vecinos nos trajeron una bolsa de dormir y unas sábanas”, dijo el sirio Ali Shabaan. Cuando un periodista le pregunta si sienten frío durante la noche, Shabaan sonríe: “creéme, esto no es nada comparado con las cosas que hemos vivido”.

Los hombres conversan con los periodistas que a lo largo del día van apareciendo para constatar si siguen allí. Realizan sus oraciones y se turnan para volver a la casa donde se alojan a unas pocas cuadras del lugar para asearse o ir al baño.

En su comunicado, los refugiados agradecieron al ex presidente José Mujica y a Uruguay haberles recibido, pero advierten que Estados Unidos “no puede simplemente delegar sus errores”, y reiteran en que merecen una compensación económica para recomenzar sus vidas.

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