El presidente de Bolivia, Evo Morales, presentó una demanda ante un juez para que su ex pareja Gabriela Zapata, encarcelada desde el pasado fin de semana acusada de corrupción, presente en cinco días al niño que tuvieron en 2007, sobre quien ella y su familia sostienen que está vivo, después de que el mandatario dijera que murió poco después de nacer.
Por otra parte, el fiscal Edwin Blanco informó que se imputó a Cristina Choque, ex jefa de la Unidad de Gestión Social del Ministerio de la Presidencia, por los delitos de “incumplimiento de deberes, tráfico de influencias y uso indebido de bienes del Estado”, por sus vínculos con Zapata mientras ésta fue gerenta comercial de la empresa china CAMC.
El Defensor del Pueblo de Bolivia, Rolando Villena, exigió a las autoridades y medios de comunicación que “cesen en la utilización de una temática que sólo incumbe e interesa a la madre y al padre del niño”. Villena lamentó en un comunicado que se traten temas relacionados con menores de modo “irresponsable, superficial e irrespetuoso, especialmente cuando se encuentran en juego factores de poder e intereses políticos y económicos”.
En tanto, el ministro de Defensa, Reymi Ferreira, puso en duda que el niño esté vivo, pese a que el propio Morales admitió ayer esa posibilidad, pidió a los familiares de Zapata que se lo presentaran, ofreció hacerse cargo de él y reiteró que la propia madre le dijo en 2007 que el pequeño había enfermado y fallecido poco después de nacer.
“En los últimos días ha salido la versión de que el hijo del presidente Evo Morales estaría vivo, y si esta versión -a la que no le damos valor ni credibilidad- fuera cierta eso implica una gran vulneración del Código del Niño, Niña y Adolescente”, sostuvo Ferreira.
Pese a los pedidos del gobierno, la familia de Zapata no había presentado al niño hasta ayer a la tarde y, en cambio, solicitó en un comunicado que se respetara su “privacidad, dignidad e imagen”, así como las normas nacionales e internacionales “con respecto al interés superior del menor”. En la nota, además, subrayó su apoyo “incondicional” a la mujer, “pese a que las relaciones con Gabriela son lejanas”.
En cambio, los abogados de Zapata presentaron ayer ante una jueza un certificado de nacimiento, como supuesta prueba de que el niño está vivo.
La relación entre Morales y Zapata tomó estado público hace unas semanas, en medio de la campaña del referéndum del 21 de febrero, en el que la mayoría de los bolivianos rechazó la posibilidad de reformar la Constitución para permitir la tercera reelección consecutiva del mandatario.
Ante denuncias según las cuales el gobierno asignó en los últimos años a CAMC al menos siete obras públicas a un costo total de 566 millones de dólares, Morales admitió que había tenido una relación con Zapata pero aseguró que no la veía desde 2007, poco después de que ella le dijera que el hijo de ambos había muerto.
Zapata, detenida el viernes pasado y encarcelada con prisión preventiva desde el domingo, está acusada de “legitimación de ganancias ilícitas, enriquecimiento de particulares con afectación al Estado y uso indebido de influencias en grado de complicidad”.
Asimismo, la Fiscalía investiga denuncias que afirman que Zapata, con el apoyo de su amiga Choque -también detenida-, usó oficinas y vehículos oficiales de la Unidad de Apoyo a la Gestión Social del Ministerio de la Presidencia, la antigua área consagrada a la primera dama, una dignidad que nadie ejerció durante el gobierno de Morales pues éste es soltero.
La Defensoría del Pueblo criticó el manejo "machista" del caso
La Defensoría del Pueblo de Bolivia deploró el trato machista y misógino que la prensa y los políticos han dado a la relación entre el presidente Evo Morales y su ex pareja Gabriela Zapata, así como las menciones irresponsables que se hacen respecto al hijo de ambos.
“Deploramos que este caso refleje una vez más conductas que son recurrentes y cotidianas en una sociedad machista, adultista y patriarcal” y condenó las declaraciones de todos los sectores que “hacen escarnio de la acusada en este caso, mostrando una actitud abiertamente patriarcal, misógina y violenta contra una mujer por el hecho de serlo”, afirmó la Defensoría.
El caso afectó la imagen de Morales, quien perdió hace más de una semana un referéndum en el que buscaba ser re-reelecto.
La polémica se viralizó en las redes sociales como Facebook y Twitter, mientras que Morales culpó al imperio y al flujo informativo en internet su derrota en las urnas.