La Unión Europea adoptó ayer su plan para cortar la ruta migratoria del Mediterráneo central, convertida en principal itinerario hacia Europa, unas medidas criticadas por las oenegés que advirtieron de sus efectos sobre los migrantes bloqueados en Libia.
“Llegó la hora de cerrar la ruta de Libia a Italia”, había sentenciado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a su llegada el jueves a Malta, una pequeña isla situada entre ambos países en el corazón del Mediterráneo.
Los líderes de las 28 naciones que integran la Unión Europea se reunieron por primera vez desde la asunción de Donald Trump en EEUU y la relación con la potencia (norte)americana fue también tema de debate durante el encuentro, así como la necesidad de fortalecer la unidad tras el Brexit británico.
El control de la migración irregular se ha convertido en una prioridad de los mandatarios europeos, que intentan dar un nuevo impulso a la UE basado en la seguridad interior y la defensa exterior, en un contexto de auge de la ultraderecha.
Tras lograr frenar drásticamente la llegada de migrantes a las costas griegas a través del mar Egeo mediante un controvertido acuerdo alcanzado en marzo con Turquía, cortar la ruta que parte de Libia y es utilizada en su mayoría por personas subsaharianas se ha convertido en la prioridad.
Aunque las cifras en el Mediterráneo central son menos impresionantes que las registradas en Grecia, alcanzaron en 2016 un nivel récord de más de 180.000 llegadas a las costas italianas. Unas 4.500 personas perdieron la vida en el intento.
Ayer, las embarcaciones humanitarias desplegadas en el Mediterráneo socorrieron a más de mil migrantes frente a las costas de Libia.
Y a unos 350 kilómetros al norte de Libia, los mandatarios europeos aprobaban mientras tanto su plan para frenar la migración.
En la denominada “Declaración de Malta”, se propone reforzar el entrenamiento de los guardacostas libios, aumentar sus esfuerzos en la lucha contra los traficantes de seres humanos y colaborar con los países vecinos de Libia, así como estabilizar la situación en este país sumido en el caos desde la caída de Muamar Gadafi en 2011.
Las medidas adoptadas no convencen en cambio a las oenegés, que advierten de sus consecuencias sobre los migrantes, como ese joven de 26 años oriundo de Guinea-Bisáu que a su llegada a Italia el jueves aseguró que, en Libia, “a los negros los meten en prisión”.
“Lo que la UE quiere llamar 'una línea de protección' sería en realidad una línea mucho más profunda de crueldad en la arena y en el mar”, advirtió Judith Sunderland, de Human Rights Watch.
Entre Donald y la unidad
Los líderes europeos han elegido esta pequeña isla del Mediterráneo central para enfrentar sus retos, como la crisis migratoria, y continuar con la reflexión sobre el futuro del bloque sin Reino Unido, y que deberá culminar en una cumbre en marzo en Roma.
“Hemos subrayado que Europa tiene que actuar de manera uniforme y que tenemos nuestro destino en nuestras propias manos”, aseguró Merkel, antes de iniciar el debate sobre el futuro de la UE, al que no estaba invitada la primera ministra británica Theresa May.
En la cumbre de Roma, con motivo del 60º aniversario del proyecto europeo, los miembros del club quieren confirmar el nuevo impulso de un bloque más “unido”, basado en una mayor seguridad interior y una defensa exterior.
Al término del debate con los 28, Tusk resumió que, para los mandatarios, “la nueva situación geopolítica no es quizás una amenaza (como había asegurado en su carta de invitación a la cumbre) sino un desafío”.
Tanto Merkel, como el español Mariano Rajoy subrayaron las “áreas de interés común” con Washington como “la lucha contra el terrorismo”, pero enfatizaron que la UE defenderá en todo momento su unidad y su identidad, como su política comercial.
Esta defensa de la unidad no es baladí. Desde su elección, Trump ha celebrado el Brexit y ha llegado incluso a asegurar que otros países seguirían los pasos de Reino Unido.
En EEUU predicen el fin de la UE
El que será probablemente el próximo embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea (UE), Ted Malloch, predijo en una entrevista la desaparición del bloque, afirmando que la salida del Reino Unido es solo una primera etapa.
“Si miran Europa pueden elegir las dos letras que quieran y anteponerlas a la palabra 'exit'”, dijo en una entrevista al semanario alemán Der Spiegel.
Según Malloch, el euro es “una experiencia errónea” y que si trabajara en un banco de inversiones “apostaría contra el euro”.