Andrés Calamaro: 60 años en seis canciones inolvidables

Calamaro debutó este año como fotógrafo. Crédito: Universal Music.
Calamaro debutó este año como fotógrafo. Crédito: Universal Music.

¿Por qué el Salmón es uno de los músicos fundamentales del rock latinoamericano? Un recorrido por sus clásicos nos echa luz sobre un artista que compuso frenéticamente, que rompió los moldes y que hace 20 años señaló el camino a seguir. Además, dos bonus.

Un día como hoy, hace 60 años, nació Andrés Calamaro: el Salmón, para sus fans. Un músico que definió el rumbo del rock en los ‘90 y que, en una larga explosión creativa, compuso algunas de las mejores canciones de esos años. Repasamos seis, en honor a cada década cumplida. Y al final, dos “bonus”.

1- Crímenes perfectos

¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto? ¿Sentiste a los asuntos pendientes volver / hasta volverte muy loco?

Inevitable empezar con este himno a la soledad, el abandono, la impotencia y el dolor. Fue editado en “Alta suciedad” (1997), que fue el primer disco de canciones nuevas tras su separación de la banda Los Rodríguez y su quinto disco solista. Y así también se notó esta explosión de creatividad: vendió unas 700 mil copias, a la par que fue censurado por hacer alusión en la canción “Loco” a la marihuana.

“Crímenes perfectos” es quizás la mejor canción del Salmón.

2- Flaca

Seguimos con otra de “Alta suciedad”, que al día de hoy se ha convertido en la canción más conocida de Calamaro, en el país y en el extranjero también. Al punto que en YouTube ya alcanza las 198.800.000 de reproducciones (¡casi 200 millones!). Es, lejos, la canción más reproducida de él en esa plataforma.

En una entrevista con Jaime Bayly, Andrés Calamaro (muy a su estilo preciso y explicativo), describió su hit: “Flaca es una canción que tiene un desarrollo instrumental con muy pequeños movimientos, porque gira sobre la misma armonía, es monótona y al final tiene un cambio en la armonía que se vuelve un poco más compleja dentro de los mismos acordes y a través de las nuevas notas y colores que tiene la armonía es donde empiezan a sonar los instrumentos y la voz de la última melodía, para mí es una canción que tiene más importancia en lo musical que en lo lírico. Flaca puede entenderse como la sarta de mentiras ‘inocentes’ que uno dice por amor, querer decir una y terminar diciendo todo lo contrario: no me mientas, no me digas la verdad”.

3-Los aviones

El álbum que siguió definió que Calamaro era el rockero más influyente de esta parte del continente: “Honestidad brutal”, de 1999, es una larga obra maestra en la que el artista explotó su creatividad en un tiempo tumultuoso de su vida. Se sabe que lo compuso (casi como el título) entre aviones, hoteles y largos periplos durante la gira de su exitosísimo álbum anterior, entre 1998 y 1999.

Nueva York, Miami, Madrid, Buenos Aires y otras megaciudades más por las que anduvo en ese tiempo marcan el clima de este disco, que tiene un sonido cosmopolita desde el vamos: en él se escucha rock y balada, con fugaces elementos del tango, el blues, la bossa nova y el funk.

Este disco doble tiene 37 canciones, haciendo referencia a los 37 años que tenía él por entonces. Y ese arsenal de temas es apenas una porción de todas las que tenía compuestas... y lo sabríamos en su siguiente disco.

Esta canción, que habla sobre el amanecer tras una larga noche de insomnio, tiene un clima de “saudade” desolador. A esa altura, Calamaro ya era un referente de los que sufren por amor.

4-Con Abuelo

Calamaro le ha escrito canciones a sus amigos: en este mismo material, en la primera parte, tenemos “Maradona” (quien fue un viejo amigo del cantante), pero también tenemos “Con Abuelo”.

Miguel Abuelo, su compañero en Los Abuelos de la Nada, nunca pudo escuchar este tema, un homenaje sentido en el que al cantante se le llega a quebrar la voz, hasta adquirir un porte casi épico. Otro ejemplo de la emotividad que Calamaro puede generar en sus mejores canciones.

5- No tan Buenos Aires

Otra canción de “Honestidad brutal”, esta vez incluida en el segundo disco. Abre con ella, de hecho. Un perfil de ajetreo y desesperación, que habla de una ciudad que por aquellos años (recordemos) veía crecer la pobreza y la vacuidad como nunca antes. Un maravilloso ejemplo de ese artista comprometido y crítico que, con los años, se fue para muchos diluyendo.

Para los conocedores, “Honestidad brutal” sella, con “Alta Suciedad”, los mejores años de Calamaro: esa época en la que él definió cuál era el pulso del rock y cuál era el camino que había que seguir, marcando así una ruta para los músicos que siguieron.

6- El salmón

Pues sí, hay que incluir la canción que le dio su apodo más famoso, y que también marca el cierre de sus años más intensos como músico. Calamaro se había dado a conocer con canciones magistrales en Los Abuelos de la Nada (“Sin gamulán”, ”Mil horas” y “Costumbres argentinas”, emblemáticas de la banda, son de su autoría) y había lanzado discos de antología.

Pero en el año 2000 edita “El salmón”, un hito para el rock argentino: por lo abultado y ambicioso. En un box de cinco discos (que a lo largo de los años se ampliaron a más y se resumieron también) daba a conocer el resto de todas esas canciones (unas 103) que había compuesto y grabado en los años anteriores y que había dejado afuera, por ejemplo, de “Honestidad brutal”.

El grosso del disco son temas con firma propia, pero hay mucha reversión de contemporáneos (Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, etcétera) y clásicos (Gardel, Yupanqui, Mores, etcétera).

La edición de este material lo dejó exhausto y, después una época tan intensa a nivel creativo, siguió una sequía de años, durante la cual se especuló que podría incluso retirarse.

Pero lo refutó en el 2004 con “El cantante”, donde se encargó de expandir ese amor por los clásicos que ya había demostrado en “El salmón”. Esta vez, enfocándose en el tango y el folclore.

En 2006 siguió otro disco de clásicos, “Tinta roja”, y “El regreso”, un registro de los recitales en vivo que lo trajeron de vuelta al público argentino. Una selección de sus mejores temas.

Y a finales de ese año volvió a sacar un disco con canciones nuevas: “El palacio de las flores”, donde trama una bella unión con un exponente de otra generación del rock como es Lito Nebbia (el fundador del rock nacional, de hecho).

Pero si bien siguió editando discos regularmente, muchos se preguntaron dónde estaba ese músico que una década antes daba incansablemente hits y se inscribía en la vanguardia del rock latinoamericano. Sus fanáticos de la primera hora todavía no la terminan de responder, aunque ya tiene su lugar en la historia ganado.

Dos bonus

El próximo 31 de agosto, Star+ rendirá homenaje a Calamaro en este marco de sus 60 años, dedicándole un capítulo de “Bios. Vidas que marcaron la tuya”.

De la mano de Nathy Peluso, este nuevo ciclo repasará la vida y obra, mediante una charla íntima y profunda con él. Imágenes de archivo inéditas y testimonios de amigos, colaboradores y legendas del rock estarán presentes en este nuevo trabajo de National Geographic.

Por otra parte, en los últimos meses, Calamaro ha debutado como fotógrafo en Madrid y Nueva York, ciudades donde se pudo ver “Devenir toro”.

Se trata de una selección de fotografías en blanco y negro de pequeño y mediano formato que tomó en corridas de toro en México y España, en las que priman el misterio y la emoción, curadas por el crítico argentino radicado en Inglaterra Rodrigo Cañete.

Si bien en las salas la muestra ya no puede visitarse, hay un espacio virtual dedicado a ella: https://discover.artplacer.com/exhibitions/428. Se las puede ver e incluso adquirir por algunos miles de dólares.

Calamaro inauguró una muestra polémica, en honor a la tauromaquia.
Calamaro inauguró una muestra polémica, en honor a la tauromaquia.

En declaraciones radiales en España, habló sobre el polémico tema de la muestra. Y lo hizo, también, de forma polémica: “Todo el tiempo hay personas que nos están haciendo saber lo que no les gusta, lo que les ofende, lo que los lastima, lo que les hace mal. La crítica como aliada de la queja se instaló como una epidemia. Como otra epidemia que afecta muchísimo a la salud de la cultura. La gente se queda con lo que no le gusta, con lo que rechaza, con lo que detesta o aborrece”.

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