16 de marzo de 2013 - 21:31

Esperanza de un continente joven

Soy un hombre que se siente bendecido de vivir estos tiempos en los que es posible decir, con esperanza y emoción: tenemos un Papa latinoamericano y es argentino. El Papa nos ha llamado a rezar por él. Esto es sumamente transformador. En un mundo donde cada uno defiende lo suyo, Francisco I nos moviliza con actitudes contundentes y ejemplificadoras. Como creyente, nunca antes había sentido un mensaje tan profundo y oportuno por los tiempos que nos toca vivir.

La llegada del Papa Francisco I al frente del Vaticano es una muestra más del momento venturoso que le toca vivir a nuestra América Latina.

He tomado con optimismo la impronta de Francisco al ver que se pueden recuperar los valores de solidaridad y austeridad para el trabajo con los humildes. Es la Iglesia que hoy todos necesitamos.

Que Jorge Mario Bergoglio, hijo de un empleado ferroviario de la provincia de Buenos Aires, haya llegado a ser Sumo Pontífice en un momento de la historia en el que hemos recuperado la confianza en nosotros mismos, nos servirá para afianzarnos en la fe y las ilusiones que nos llevan por buen sendero.

Como gobernador, y en nombre de los mendocinos y las mendocinas, le deseo a nuestro compatriota un dichoso Pontificado.

Todos queremos que sus años al frente de la Iglesia sean transformadores.

Compartimos con él nuestra alegría y el compromiso profundo de seguir con firmeza y humildad nuestras convicciones.

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