10 de octubre de 2026 - 12:15

Por dentro de la mansión de Mirtha Legrand con Daniel Tinayre en José Ignacio: chalet de los años 70, pileta, parque XL, deck y salida directa al mar

La propiedad fue elegida por Mirtha Legrand y Daniel Tinayre en los años 70, se convirtió en uno de los refugios importantes de la familia en Punta del Este.

Mucho antes de que José Ignacio se transformara en uno de los destinos más exclusivos de Punta del Este, Mirtha Legrand y Daniel Tinayre eligieron ese pequeño pueblo de pescadores para construir un refugio familiar. La propiedad, bautizada como Casablanca, quedó ligada durante décadas a los veranos de la familia y conserva buena parte de su encanto original.

La chacra marítima pasó con los años a manos de Marcela Tinayre, quien la recibió como regalo de su madre y continúa disfrutándola junto a sus hijos, nietos y amigos. La casa mantiene su estilo de los años 70, aunque fue actualizada con el paso del tiempo, y uno de sus grandes atractivos sigue siendo su ubicación frente al mar.

Casablanca, el refugio que eligieron en los años 70

La historia de la propiedad comenzó cuando Daniel Tinayre se interesó por José Ignacio, un lugar que en aquella época estaba muy lejos del movimiento turístico que tiene actualmente. Al director de cine le atraía justamente esa distancia del centro de Punta del Este y el paisaje todavía agreste de la zona. La casa fue pensada como un espacio para pasar los veranos junto a Mirtha y toda la familia.

Con el paso de las décadas, Casablanca se convirtió en un punto de encuentro para varias generaciones. Por allí pasaron Marcela Tinayre, Juana Viale, Nacho Viale y los nietos de Mirtha, además de numerosos amigos que suelen reunirse durante el verano. Aunque hoy la propiedad pertenece a Marcela, conserva el nombre y la historia familiar que comenzó con sus padres.

Un chalet de los 70 rodeado de verde

Desde el exterior, la construcción conserva la apariencia de un amplio chalet de los años 70, con techo a dos aguas y una arquitectura integrada al paisaje. El terreno tiene un parque de grandes dimensiones, con árboles, césped y vegetación que rodea la vivienda y acompaña el descenso natural hacia las dunas.

La relación con el exterior es uno de los aspectos más destacados de Casablanca. La casa está ubicada frente a la costa y desde distintos sectores del parque se puede contemplar el horizonte y los atardeceres de José Ignacio. El terreno también tiene una bajada hacia las dunas, desde donde la playa queda a pocos metros.

Pileta, deck y ambientes para disfrutar en familia

El parque también alberga una pileta de natación y un amplio deck equipado con reposeras y sillones blancos. Ese sector funciona como una extensión de la vivienda durante el verano y es uno de los espacios que la familia suele aprovechar para descansar, reunirse y disfrutar de las tardes frente al paisaje.

En el interior aparecen ambientes amplios y luminosos, con una decoración que combina elementos clásicos con materiales naturales. Hay revestimientos de piedra, muebles de madera maciza y un hogar a leña que aporta una estética cálida y mantiene el carácter tradicional de la casa.

La salida directa al mar, el gran atractivo de Casablanca

Uno de los detalles que más valoran de la propiedad es su acceso exclusivo hacia la playa. Desde el parque, un puente permite atravesar la zona de dunas y llegar directamente a la costa, una característica que ya había sido uno de los motivos por los que Tinayre se interesó por ese terreno cuando José Ignacio todavía era un pueblo pequeño.

La ubicación también permite disfrutar de una de las postales más buscadas de la zona: los atardeceres sobre el mar. Por eso, más allá de su valor inmobiliario, Casablanca mantiene un fuerte significado para los Tinayre y Legrand. Es la casa que durante décadas reunió a la familia en verano y que todavía conserva el espíritu del refugio que Mirtha y Daniel eligieron hace más de medio siglo.

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