20 de septiembre de 2026 - 18:54

Murió Zuhair Jury, el escritor detrás de las historias que Leonardo Favio convirtió en cine

Escritor, guionista y director, había nacido en Mendoza y formó con su hermano una de las sociedades creativas más importantes de la cinematografía nacional.

La muerte de Jorge Zuhair Jury deja una ausencia en las letras y en el cine argentino, pero también devuelve la mirada hacia Mendoza, la tierra donde nació y donde se formó, junto a su hermano Leonardo Favio, una de las sociedades creativas más singulares de la cultura argentina.

Nacido en la provincia de Mendoza, Zuhair Jury construyó una obra profundamente ligada al paisaje, a los relatos populares y a los personajes anónimos del interior. Su formación estuvo lejos de los caminos académicos: aprendió en la calle, en los oficios, en la observación de la vida cotidiana y, sobre todo, en una temprana pasión por la lectura. Esa experiencia alimentó una literatura poblada de seres marginales, solitarios y postergados, tratados sin condescendencia y con una mirada que encontraba poesía en sus vidas.

Él mismo explicó alguna vez que con Leonardo habían aprendido más “mirando” que en la escuela. Los dos crecieron en Mendoza y llevaron consigo esa experiencia cuando se instalaron en Buenos Aires. El paisaje y la llamada “teluria” mendocina, decía Zuhair, eran parte de la sensibilidad de quienes nacían en esa tierra.

De ese mundo surgió también el vínculo artístico con Leonardo Favio. Más que una colaboración ocasional, fue una sociedad creativa basada en una experiencia compartida. “Jamás discutíamos por un guion. Compartíamos la mirada porque nos criamos en las mismas conmociones”, recordó Zuhair. Para él, su hermano tenía la capacidad de tomar aquellas historias y llevarlas a otro territorio mediante la cámara, el ritmo y la luz.

El resultado quedó inscripto en algunas de las películas fundamentales del cine argentino. Zuhair participó en los guiones de Crónica de un niño solo, El dependiente, Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo y Gatica, el Mono, entre otras. Además, dos de sus cuentos fueron llevados directamente al cine por Favio: El dependiente y El romance del Aniceto y la Francisca. Esta última película, basada en su relato El cenizo, se convirtió en una de las obras más celebradas de la filmografía de Favio.

Pero Zuhair Jury tuvo también una trayectoria propia. Fue escritor, guionista y director cinematográfico. Dirigió, entre otras películas, El fantástico mundo de la María Montiel, que obtuvo el primer premio en el Festival Internacional de Karlovy Vary, y escribió obras que recibieron reconocimientos del INCAA. Su literatura, además, continuó desarrollándose más allá de sus trabajos para el cine.

Con su muerte desaparece una figura fundamental de aquella generación que consiguió transformar las historias de los humildes, los marginales y los habitantes de pueblos y suburbios en materia artística de enorme potencia. Y para Mendoza queda algo más: la memoria de uno de sus hijos, un escritor que junto a su hermano llevó a la pantalla grande una parte de aquella tierra que ambos habían aprendido a mirar desde muy chicos.

El adiós de los amigos

La fama y la trascendencia que alcanzó su hermano Leonardo, hicieron que la figura de Zuhair quedara en un segundo plano. Pese a haber desarrollado una obra importante tanto en lo cinematográfico como en lo literario nunca consiguió que se lo reconociera en toda su dimensión, incluso en su propia provincia. Sin embargo, hace algunos años, el grupo Cultura Somos Todos, que reúne a varios amigos de Zuhair —Pupi Agüero, Raul Morcos, Polo Martí, Emilio Vera Da Souza, Omar Peralta, entre otros— consiguieron "repatriarlo" y agasajarlo con varios homenajes en la provincia. A continuación, los textos con que Raúl Morcos y Polo Martí saludan y despiden al gran Zuhair.

Raul Morcos, escritor y militante

Una noche en la de Emilio (Vera Da Souza), repasando que actividades haríamos dentro de nuestro compromiso militante Pupi, menciono a Zuhair tomo el teléfono y lo llamó, se generó inmediatamente un largo diálogo. Pupi (Agüero) le comento las charlas con su madre, y el se enganchó en una larga conversación de arte política y peronismo y a partir de allí construimos con el paraguas de Cultura Somos Todos, un vínculo de hermandad con él y Marta Mantelo, su mujer y su hija Luciana (Jury), que hizo posible que ese ser humilde, inteligente, creativo y profundamente comprometido con el arte, la política en grande y el peronismo recobrara visibilidad.

Nos hizo participes de intimidades de su infancia y adolescencia con Leonardo (Fuhad) y el aprendizaje en el arte que recibieron de niños de Laura, su madre, que los hizo conocer los lugares de la provincia donde hacían teatro popular

También parte de su infancia en internados en Buenos Aires, conociendo de niños y adolescentes los rigores de la pobreza y el compromiso de su madre con el arte y el teatro

Si exiten testimonios de vida al servicio del arte, una causa, al servicio del pueblo, y un homenaje al peronismo vivido y sentido es el de esa familia

La coherencia parece cosa de otra época hicieron muchas elecciones y no para beneficio propio, no aceptaron jamás nada a favor de su bienestar personal; primero la Patria, despues el movimiento, y por último los hombres

En la cultura existencial de Zuhair se trasuntaban, el hombre criollo, el paisaje, el gaucho, la vida de los pueblos, los animales, todo eso y su música y sus guiones y la política eran sus propósitos transformados en arte poniendo el cuerpo o sea jugándoselas.

Polo Martí, músico

Conocí en persona a Zuhair Jury cuando, a través del colectivo Cultura Somos Todos -bajo la batuta de la querida Pupi Agüero-, llegó a Mendoza para hablar de sus películas y ser honrado y agasajado por un sinnúmero de instituciones y personas que, conociendo su obra, se sumaron a ese hermoso encuentro. Los abrazos y los libros compartidos por el propio Zuhair, son testimonio sentido en cuerpo y alma, y que atesoro profundamente.

En los encuentros donde pudimos conversar más tranquilamente, en casa de mi hermano Omar “Kayam” Peralta, hablamos solos y para mí era estar hablando con un ser maravilloso y extraordinario, que en su palabra me trajo una forma de expresión que me recordó al gran Juan Draghi Lucero, por la hondura de su palabra, su discurso, su sencillez, su increíble manera de hilar palabras que me maravillaron inmediatamente. Se lo dije y ahí mismo él se emocionó al mencionar el nombre de Don Juan Draghi Lucero; como si se hubiera encendido una llama, como si una estrella fugaz hubiese atravesado nuestras miradas. Ahí nació algo que es difícil de definir, que va más allá de la amistad, de la camaradería, del sentirse criollo a su lado, de recibir un bálsamo de Cuyanía, de argentinidad de la más bella y universal. Claro, al leer sus cuentos advertí eso y mucho más.

Pero a partir de ese encuentro en Mendoza, se encendió una llama a puro amor, del más hermoso que un ser humano pueda hallar; una empatía, una hermandad, más allá de la diferencia de edad y todo lo que uno pueda imaginar. Él me hizo sentir un hermano y así me lo expresaba siempre, hasta los últimos posteos que mantuvimos en estos tiempos.

Queda pendiente ese hermoso proyecto de filmar un cortometraje sobre la Cuyanía, qué él –merced a los mágicos enlaces que Pupi genera- trajo a Mendoza y que luego, a pedido mío y del querido Nahuel Jofré, se transformó en un guión de su propia pluma, con todos los detalles que solo Zuhair Jury puede hacer, con su inmensa trayectoria en el cine nacional.

No siento que esto sea una despedida, porque más allá de saber que ya no estará en persona de este lado del mundo, la energía de su palabra, de su voz, de su abrazo y de todos sus gestos son eternos y seguirán alumbrando el camino de quienes nos sentimos halagados con su frondosa amistad y sus sentires. Gracias, paisano!

Oscar D'Angelo, escritor

Se fue un amigo, grande y sensible como pocos... Un amigo, compadre de nuestra jefa y admirado y querido por todos...Un amigo gigante como su propio corazón, dispuesto a dar todo sin condicionamientos, por el arte popular, por el amor a su pueblo, y por la amistad de la cual fuimos acreedores en los últimos años de su vida.

Gracias Negrito querido por todo lo que dejaste, que no fue poco, y que nos dejaste...

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