15 de octubre de 2026 - 20:50

Mariano Donoso, reconocido realizador de documentales: "En mis películas siempre está la sombra de las lagunas de Guanacache"

El director estrenará en Lisboa su nuevo documental, "Saturno o Pequeño Tratado de la Melancolía", que inaugura una trilogía filmada en las lagunas de Guanacache.

En las lagunas de Guanacache, donde el secano lavallino lleva las marcas de una transformación ambiental profunda, Mariano Donoso ("Opus", "Buenos Aires al Pacífico", "Quinografía") encontró una forma de interrogar el mundo que excede el registro documental, acercándose al ensayo e incluso a la propia poesía visual.

Desde 2014, el realizador sanjuanino trabaja en " La trilogía de los pequeños tratados", que toma como punto de partida las prácticas, los relatos y las creencias de las comunidades de ese territorio para explorar tres nociones tan vastas como difíciles de fijar: la melancolía, la imagen y la magia. No se trata de convertirlas en conceptos abstractos, sino de examinarlas allí donde adquieren una dimensión concreta, en la experiencia de quienes habitan un paisaje y construyen, en él, sus propias formas de conocimiento.

La primera entrega, "Saturno o Pequeño Tratado de la Melancolía", sigue a Rubén Díaz, artesano, veterano de la Guerra de Malvinas y sanador conocido como Caballo Loco, durante el ritual que celebra cada 23 de junio en Lagunas del Rosario. A lo largo de una vigilia nocturna, quienes llegan desde distintos lugares buscan alivio para sus enfermedades, sus dolores y sus tristezas. Con guion de Mariana Guzzante, Donoso se aproxima a esa ceremonia sin desprenderla de su entorno ni de la historia de una región marcada por la desaparición de sus aguas.

Ahora, el proyecto tendrá un primer salto internacional: el 19 y el 23 de octubre, la película formará parte de la Competencia Internacional de Doclisboa, en Portugal. "La verdad es que es un honor para nosotros estar en la competencia internacional. Pensemos que son solo 11 películas de todo el mundo. Y ellos ya tienen 191 películas de 50 y tantos países, creo. Y, bueno, de Argentina, la única película en competencia es esta", apunta Donoso, camino a Lisboa.

Y profundiza: "Eso es un honor, lógicamente, y una alegría, una felicidad. Pero, sobre todo, también nos interesaba desde siempre el Doclisboa porque tiene una mirada sobre el cine que está muy en consonancia con el nuestro. Cynthia Gil, que fue la promotora interna del festival para incluirla en esta edición, tiene un acercamiento particular al cine: proviene de los estudios filosóficos y, obviamente, pienso yo, vio algo en la película que tiene una potencia difícil de encontrar o de esperar en una película hoy, en un documental. Es un documental de ensayo, un documental poético, con una fuerte intencionalidad literaria también. Entonces, hace falta un festival amigo que quiera ese tipo de materiales, que hoy son poco comunes".

El documental tendrá su estreno mundial en Lisboa. Foto: Gentileza de la producción.

El documental tendrá su estreno mundial en Lisboa. Foto: Gentileza de la producción.

Un documental que va de la poesía y el ensayo

- ¿Cómo nació el proyecto?

- En casi todas —o casi todas— las películas que he hecho siempre está la sombra de las lagunas de Guanacache. Es algo que, de alguna manera, me identifica desde niño. Desde chico me fascinó la idea de las lagunas secas de Guanacache, del cacique Guanacache, y yo imaginaba eso. Miraba esos desiertos e imaginaba una vida acuática, como perteneciente a otra era, como la de los dinosaurios. Es muy difícil imaginárselo, y no hubo nada más emocionante para mí que hacer eso durante toda la infancia y casi toda mi vida.

- ¿Y qué te llevó a permanecer tantos años filmando ahí?

- Es verdad que fueron diez años, y ese es un vínculo que no solamente puede medirse como los diez años que llevó la realización de una película. También es un vínculo humano, una amistad realmente con Rubén, por ejemplo, que es el personaje principal de esta película. Sino también como una manera muy sincera y muy necesaria de tratar de entender qué está viendo uno, a quién está conociendo, qué es eso. Uno suele hablar de esas entelequias como "comunidades originarias", y realmente es muy difícil, cinematográficamente o desde cualquier otro tipo de abordaje que uno tenga en mente, aproximarse a ellas. Entonces, creo que esos diez años son un proceso necesario para darse a entender uno mismo que está tratando de comprender el lugar y la gente con la que está teniendo una relación. Cada viaje, cada filmación, solo abría más interrogantes. Y hay interrogantes, a veces históricos, que son más difíciles aún, porque la historia de ese pueblo no ha sido escrita realmente: posee muchas lagunas, muchos blancos, hay mucha vaguedad. Y es lógico, porque es la historia de un sucesivo robo total de identidades, de tierras y hasta de la palabra. Entonces, es muy poco lo que uno puede ver. Hay que tratar de reconstruir. Ese fue un proceso interno y también un proceso con Mariana Guzzante y Alejandro Alonso.

- El protagonista, Rubén Díaz, reúne distintas dimensiones. ¿Cómo lo conociste y en qué momento advertiste que su historia podía convertirse en el eje de la película?

- Desde el momento en que lo conocí. Fui a filmar otra película, yo era solo DF de esa película y lo conocimos. No íbamos a filmarlo a él particularmente, pero nos encontramos en la posada del Pichón. Nosotros estábamos comiendo, él estaba a un costado, empezamos a conversar, le preguntamos y entablamos una conversación. Desde ahí fue instantáneo. Yo dije: "A esta persona tengo que 'capturarla' de alguna manera". Tengo que capturarla, pero también preservarla. Pero sí, tiene una personalidad magnética. Obviamente, ya se convirtió en un amigo. Desde el momento en que encendí la cámara, lo filmé y él comenzó a hablar, supe que tenía que conocerlo y convencerlo de hacer una, dos o tres películas. Eso nos pasa a los documentalistas. A veces son lugares, a veces son personas, y creo que es el personaje más acabado que puedo haber conocido. Es verdad que uno va buscando y hay personas como Rubén que te dicen: "Tu cine va a ser esto". Y eso es una bendición, pero también puede ser cierto karma, en el sentido de que después encontrar un cine alrededor de ese polo magnético es difícil, y uno nunca está seguro de haberlo logrado. Pero sí, fue magnetismo. Electromagnetismo.

-¿Él protagoniza también la segunda película?

- En la segunda película también está él, aunque no como personaje tan principal porque ya abarco otras temáticas. Pero también está mucho él. Hay otro personaje, pero Rubén aparece y seguramente en la tercera también saldrá. Ese material, cada segundo de toma de Rubén, es un material de archivo único. Siento que lo he encontrado como uno puede encontrar, en una hemeroteca o en un archivo del mundo, un material que considera valioso y único. Bueno, esto no fue filmado con esa intención y, sin embargo, logra esa potencia. Cada segundo de él es digno de la historia del cine.

El documental de Mariano Donoso es el primero de una trilogía. Foto: Prensa de Gobierno.

El documental de Mariano Donoso es el primero de una trilogía. Foto: Prensa de Gobierno.

- ¿Cuándo apareció la idea de organizar el proyecto en tres partes y qué podés adelantar de las otras películas?

- "La trilogía de los pequeños tratados" lleva este nombre porque todas las películas son, en cierta medida, un tratado, un pequeño tratado. La primera es "De la melancolía", de ahí la referencia a Saturno, el dios del tiempo, asociado a la melancolía. La segunda es "La Tigresa o pequeño tratado de la imagen". Es la idea de cómo se filmó y qué mecanismos cinematográficos tomamos para hacer la primera película. Es una película reflexiva, completamente reflexiva, que trata de analizar los procesos de formación del cine y, sobre todo, de la imagen. Es como exponer el mito. En la primera, el mito está registrado con la intención de que se vivencie. En la segunda, se trata de fundar la mitología sobre la imagen y sobre esos lugares, sobre esa topología que son las lagunas secas de Guanacache. La tercera es más compleja aún: se llama "Mutus Liber o Pequeño tratado de la magia". "Mutus Liber" significa "libro mudo" en latín.

-¿De qué tratará?

- Trata sobre la historia del único ejemplar conservado en el mundo que tiene un registro de las lenguas milcayac y allentiac. Es el "Confesionario" de Luis de Valdivia, escrito en 1598 en Chile. Se llama "Confesionario" porque era un interrogatorio a los indios huarpes que se llevaban de acá para trabajar en las minas de Chile. Recordemos que todo esto era la Capitanía General de Chile, no el Virreinato del Río de la Plata. Ese libro es el único testigo de una lengua, y es un testigo ominoso. En base a ese pequeño libro existe todo lo que sabemos sobre el habla de esos pueblos. El único ejemplar conservado en el mundo está actualmente en una biblioteca de Roma que pertenece al legado del Vaticano, obviamente. Una lingüista chilena lo encontró allí en 2017 y publicó el hallazgo en 2019. De ese ejemplar solo se habían sacado fotografías de algunas páginas, que estaban en los institutos de lingüística de las universidades. En este viaje que hacemos a Lisboa, nos tomaremos el trabajo de ir en tren a Roma para filmar ese libro. Lo filmaremos como una especie de acto de restitución, o un acto psicomágico: ir a capturar un libro que capturó una lengua.

-¿En qué etapa de producción están las películas?

- La primera ya está terminada; la segunda está filmada y en proceso de edición: ya está la mitad editada y el año que viene estará terminada. Y la tercera, bueno, iremos a filmar esa primera escena en Roma y veremos qué destino nos aguarda.

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