La prestigiosa cineasta y guionista nacional Lucrecia Martel brindó una charla pública en el Teatro Mendoza de Ciudad. El evento, enmarcado en la segunda edición del Festival Latinoamericano de Arte y Tecnología (FLAT 2026), convocó a una sala totalmente colmada y a una extensa fila de espectadores en la puerta que evidenció el masivo interés por escuchar a la creadora de películas fundamentales como La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama.
Ante la alta demanda generada, la actividad debió trasladarse desde el Teatro Quintanilla hacia una sala de mayor capacidad, reuniendo a unas ochocientos inscriptos entre los que se destacó una importante presencia de jóvenes atraídos por las nuevas formas de narrar y el lenguaje audiovisual.
Previo al encuentro con los espectadores, la directora mantuvo una conferencia de prensa en la que profundizó en temáticas complejas del sector audiovisual. Allí abordó el presente del cine independiente, las dificultades económicas actuales para llevar adelante producciones cinematográficas, el rol activo de las comunidades en la defensa de sus respectivos territorios, las infinitas posibilidades del lenguaje audiovisual y los desafíos fundamentales para quienes intentan construir una mirada propia frente a la realidad.
Lucrecia Martel en un momento de su charla en el Teatro Mendoza para el FLAT (Festival Latinoamericano de Arte y Tecnología).
Lucrecia Martel y un debate bienvenido
En relación a su participación en el festival organizado por el Centro de Experimentación y Estudios Sonoros (CEES) junto a la Subsecretaría de Cultura, Eventos Especiales y Protocolo de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, Martel valoró la oportunidad de propiciar el pensamiento colectivo. Al respecto, reflexionó: “Es muy importante todo lo que podamos conversar, pensar y que juegue a favor de la comunidad de nosotros, de nuestro desarrollo. Es bienvenido y necesario”.
Ya en el interior de la sala colmada, la realizadora compartió ante el público sus comienzos, su particular vínculo con el séptimo arte y su personal concepción del quehacer artístico. Durante su exposición, invitó enfáticamente a dimensionar la importancia de involucrarse activamente en la realidad, una comprensión que el propio cine le otorgó a lo largo de su trayectoria. En esa línea discursiva, reivindicó con firmeza el valor de transitar el no saber y propuso un ejercicio dinámico fundamentado en reflexiones e interrogantes compartidos de manera directa con los asistentes. Además, cuestionó la etiqueta tradicional de considerarse artista y argumentó que "la película terminada funciona simplemente como un objeto intermedio frente a algo de mayor trascendencia: las conversaciones, los debates y las preguntas que dicha obra logra despertar colectivamente una vez exhibida".
La charla estuvo fuertemente atravesada por la noción de futuridades, un concepto que dialoga de forma directa con el espíritu propositivo del festival, explorando la posibilidad de imaginar horizontes y mañanas más amables, modos renovados de convivencia armónica y una relación equilibrada entre las personas, el universo tecnológico y aquello que escapa a lo netamente humano.
Lucrecia Martel en un momento de su charla en el Teatro Mendoza para el FLAT (Festival Latinoamericano de Arte y Tecnología).
El documental de Lucrecia Martel
En este recorrido temático, Martel compartió detalles sobre Nuestra tierra, su más reciente trabajo documental centrado en visibilizar la lucha de la comunidad Chuschagasta y el asesinato de Javier Chocobar. Asimismo, adelantó detalles de un nuevo proyecto cinematográfico en el que se encuentra abocada: una película de ciencia ficción de carácter no distópico. Como detalle singular de la puesta escénica, una pantalla gigante procesó en tiempo real las palabras y expresiones de la cineasta, generando nubes de conceptos visuales sobre el escenario.
En el sector de camarines, la visita institucional se coronó con un presente entregado por Iván Martínez, director de Cultura de la Ciudad, en representación del intendente Ulpiano Suárez, como muestra de agradecimiento por su participación en la agenda cultural de la capital.
De este modo, la presencia de Lucrecia Martel aportó un espacio de profunda reflexión acerca del potencial expresivo de las imágenes y los sonidos, desafiando las estructuras tradicionales para interpretar la sociedad contemporánea y consolidando a Mendoza como un punto neurálgico para el cruce entre el arte, el pensamiento crítico y la tecnología.