22 de octubre de 2026 - 13:04

Los 75 de Charly García: un repaso por La Máquina de Hacer Pájaros, su proyecto más ambicioso

A medio siglo de aquel debut discográfico, una particular edición en vinilo invita a redescubrir la aventura progresiva que emprendió el genial compositor argentino tras dejar Sui Generis, justo antes de fundar Seru Giran.

El 75° cumpleaños de Charly García nos ha permitido repasar la a veces inagotable obra del músico que liderara algunas de las bandas más importantes de los 70 en la Argentina y que luego estableciera definitivamente su lugar en el Olimpo nacional con su carrera solista a partir de los 80.

El repaso por su obra grabada (fuera de lo que es Charly como ícono cultural) suele caer invariablemente en el análisis de sus discos solistas cruciales, sobre todo en la fuerza e influencia de sus dos mayores obras: Clics modernos y Piano bar. Luego, es común el repaso siempre asombroso por Seru Giran, la banda que lideró y que probablemente pueda considerarse uno de los momentos más brillantes de la historia de nuestro rock: no era común, ni siquiera con Spinetta haciendo de las suyas con Spinetta Jade por su lado, tener a un seleccionado tan imponente de músicos (García, Lebón, Moro, Aznar), en plena ebullición creativa e interpretativa y con la impactante seguidilla de los cuatro primeros maravillosos álbumes.

Cuando el recorrido se amplía, claro, es imposible no remitirse a los inicios de Charly, que fueron “por todo lo alto” con el dúo Sui Generis, junto a Nito Mestre. No es ocioso recordar el asombro que causa saber que esa banda, que evolucionó a pasos agigantados con sus tres primeros discos, sacó su primer álbum en 1973 (titulado Vida), cuando García contaba con apenas 22 años.

La Máquina de Hacer Pájaros: la cumbre sonora de Charly García

Lo que resulta más esquivo en general es el encuentro con uno de los proyectos más osados, ambiciosos y exigentes de Charly García de todos cuanto encaró. Se trata de La Máquina de Hacer Pájaros, el grupo que fundó cuando cerró su etapa con Sui Generis (en un adiós que se tradujo en un doble disco en vivo) y mientras su creatividad daba incluso para producir a otras bandas o ir vislumbrando un proyecto inestable como Porsuigieco.

La Máquina formó parte del interés de Charly por sumarse a lo que era una etapa deslumbrante del rock internacional: el rock progresivo. Este género, quizá uno de los puntos culminantes de sofisticación y calidad que ha dado el rock, había dominado los primeros años de los 70 gracias a bandas como King Crimson, Emerson, Lake & Palmer, Genesis o Yes. García se había convertido en un devoto oyente de esos grupos y otros más, y era un admirador del grupo de Peter Gabriel. En el último disco de Sui Generis ya había dado el primer paso, al componer un disco de rock progresivo, pero al parecer la ambición suya era ir más allá.

La Máquina de Hacer Pájaros: "Los Yes del subdesarrollo"

Por eso apostó a ir por ese camino aun cuando en 1976 (años en los que estamos) ya el género empezaba a mostrar sus signos de decaimiento. Poco le importó a Charly, quien por entonces ya veía la aparición de otros grupos que hacían rock progresivo en la Argentina (Invisible, Aquelarre, Espíritu o los magníficos Crucis, que él produjo). Así que convocó a un grupo de alineación insólita: dos tecladistas (Charly y Carlos Cutaia), un baterista legendario que se quedaría con él (Oscar Moro), un guitarrista virtuoso (Gustavo Bazterrica, quien luego integraría Spinetta Jade y Los Abuelos de la Nada) y un bajista joven y con conocimiento del “prog rock” (José Luis Fernández, de Crucis).

La empresa tomó forma con el bautismo del grupo y su nombre deslumbrante. Estaba sacado de una historieta de Crist (Cristóbal Reynoso) que parecía hecha para ellos, ya que se llamaba García y La Máquina de Hacer Pájaros. Con algunas composiciones que venían de Sui Generis (algunas incluso se habían grabado en versiones primigenias), Charly empezó a dar conciertos en lo que era su primera banda post-Sui Generis y dio a luz el primer álbum, que llevaba el nombre del grupo y tenía una tapa conformada por una historieta de Crist, justamente.

Portada original del primer disco (homónimo) de La Máquina de Hacer Pájaros, primer grupo de Charly García luego de la disolución de Sui Generis.

Portada original del primer disco (homónimo) de La Máquina de Hacer Pájaros, primer grupo de Charly García luego de la disolución de Sui Generis.

El disco —que está celebrando sus 50 años— es una maravilla y el progresivo sinfónico que allí aparece justifica la búsqueda que había expresado Charly en una entrevista: “ser los Yes del subdesarrollo”. No hay canciones extensas en el álbum, fuera de la última que supera los 10 minutos, pero sí que todas cumplen con los cánones del prog: progresiones y cambios de ritmo, instrumentación compleja, solos virtuosos, densas capas de teclados y letras poéticas. Aparecen coqueteos con el folk que parecen venidos de Sui Generis, además, pero destacan especialmente las canciones más complejas: Bubulina, Boletos, pases y abonos, Rock and Roll y el hipnótico cierre de Ah, te vi entre las luces, muy cercano al Genesis de Selling England by the Pound.

Al año siguiente de esta obra ya impactante, Charly siguió con el proyecto y publicó Películas. El afán progresivo seguía allí vigente, aunque empezaba a verse también la idea de fusión, especialmente con el candombe uruguayo (de hecho, una de las grandes canciones de ese disco de 1977 es Hipercandombe). Es otra gran obra y para quienes las hemos escuchado exhaustivamente nos cuesta decidir cuál de los dos discos es mejor.

Pero, al parecer, La Máquina de Hacer Pájaros era un proyecto complejo. Los integrantes querían más participación compositiva y los altos estándares de Charly (y también su “demasiado ego”, seguramente) hicieron impracticable la idea. El salto que daría sería Seru Giran, nada menos, donde no abandonaría para nada la práctica del rock progresivo, aunque se permitiría más incursiones en distintas sonoridades. Pero eso ya sería otra historia.

Portada de Películas (1977), segundo disco de La Máquina de Hacer Pájaros, banda de Charly García.

Portada de Películas (1977), segundo disco de La Máquina de Hacer Pájaros, banda de Charly García.

La Máquina de Hacer Pájaros es, efectivamente, quizás el proyecto menos transitado de toda la carrera de Charly García cuando se repasa su trayectoria. Sin embargo, últimamente algunas bandas nuevas descubren la maravilla técnica y compositiva de su legado y se está volviendo cada vez más a ella. Son varios los grupos en el país que están o bien interpretando las canciones de La Máquina o haciendo nueva música bajo su influjo: un buen caso es Mandarina, banda local que tiene al grupo de Charly como referente. Sin contar el proyecto que el propio José Luis Fernández lleva adelante (ahora como guitarrista) y en el que interpreta las canciones del grupo, con la participación de Juanito Moro (hijo de Oscar) en la batería.

"La Máquina de Hacer Pájaros por José Luis Fernández" se llama el proyecto del exbajista de la banda de Charly que, ahora como guitarrista, interpreta las canciones de aquel grupo.

Un capítulo más de este lento, pero inexorable redescubrimiento de uno de los más brillantes momentos de la carrera de Charly es una particular reedición del primer disco de La Máquina de Hacer Pájaros que acaba de hacerse en vinilo, a propósito de los 50 años de su publicación.

Se reedita al primer disco de La Máquina de Hacer Pájaros, banda de Charly García, a 50 años de su edición. La nueva tapa hace alusión al aniversario.

Se reedita al primer disco de La Máquina de Hacer Pájaros, banda de Charly García, a 50 años de su edición. La nueva tapa hace alusión al aniversario.

La cosa excede la mera remasterización del disco y su puesta a la venta: Sony, el sello que ahora tiene los derechos, ha reutilizado las viñetas de Crist en la tapa original para ponerle nuevos diálogos que hacen referencia al medio siglo transcurrido desde su salida y celebra la leyenda de Charly con simpáticas alusiones. Una idea que hará no sólo las veces de gran homenaje, sino que invitará a los coleccionistas a tener esta edición especial sin dejar, claro, de contar con la original. Un disco así de un genio como Charly García no merece menos.

LAS MAS LEIDAS