Durante gran parte de su vida pública, Miguel del Sel estuvo asociado al humor, la televisión, el teatro y después a la política. Sin embargo, existe otra actividad que lo acompaña desde hace más de 30 años y que terminó ocupando buena parte de sus días: la ganadería.
El ex Midachi tiene campos en el norte de Santa Fe y trabaja principalmente con ganado Brangus y Braford, dos razas muy extendidas en sistemas de producción adaptados a ambientes cálidos.
Durante los años en los que redujo su actividad artística llegó a involucrarse todavía más en la administración cotidiana de los establecimientos.
En 2025 contó que llevaba 34 años invirtiendo en el campo y recordó que buena parte del dinero que obtenía en los mejores momentos de Midachi terminaba destinado a tierras y producción.
Cómo trabaja Miguel del Sel con sus vacas y toros
La actividad que desarrolló Del Sel es principalmente ganadera. En distintas entrevistas explicó que su sistema es mayoritariamente pastoril, aunque utiliza suplementación en determinados momentos, por ejemplo con algunos toros antes del servicio o con terneros que necesitan un refuerzo.
El trabajo también implica decisiones de genética. Del Sel compra reproductores para ir renovando la sangre del rodeo y aprendió con los años a prestar atención a características que antes le resultaban desconocidas: estructura del animal, pigmentación, rusticidad y condiciones reproductivas.
Los remates forman parte de esa rutina. Ha contado que suele asistir a ventas ganaderas realizadas en localidades santafesinas como San Justo, Tostado, Vera y Reconquista, generalmente acompañado por personas con mayor experiencia técnica.
Además de Brangus y Braford, llegó a incorporar algunos búfalos en la zona de Cacique Ariacaiquín, en el departamento San Javier.
Del escenario a recorrer los campos del norte santafesino
El vínculo con el campo no comenzó con la pandemia, pero ese período produjo un cambio importante. Con los espectáculos suspendidos, Del Sel pasó más tiempo en Santa Fe y se involucró personalmente en tareas que antes delegaba en mayor medida.
En diferentes etapas contó que ayudaba a arrear animales, recorría los lotes a caballo y estaba aprendiendo incluso a manejar el tractor.
También debe seguir cuestiones mucho menos pintorescas: vacunación, alimentación, reparación de alambrados, mantenimiento de corrales, sequías e incendios.
En 2025 relató que una temporada seca lo había obligado a comprar rollos para alimentar terneros, mientras que un incendio ocurrido en un terreno lindero le quemó parte de las instalaciones y lo llevó a reemplazar cientos de postes y miles de metros de alambrado.