La muerte de Jorge “Roña” Castro, ocurrida este miércoles 14 de octubre a los 59 años, vuelve a poner en primer plano la historia de una de las figuras más reconocidas del boxeo argentino. En su vida familiar, uno de sus hijos, Nehuén Castro, también encontró un lugar dentro de ese deporte, aunque con una perspectiva diferente a la carrera de su padre.
En una entrevista publicada en mayo de 2024, el excampeón habló sobre el vínculo de Nehuén con el boxeo y lo describió como un buen púgil. Según contó entonces, su hijo tenía condiciones para pelear, pero se inclinaba más por la enseñanza que por la competencia. Esa elección marcó una diferencia entre las trayectorias de ambos, unidas por la misma disciplina, pero orientadas hacia objetivos distintos.
El legado del Roña Castro y su vínculo con el boxeo
Jorge Castro construyó una extensa carrera sobre el ring y alcanzó uno de los mayores logros a los que puede aspirar un boxeador: el título mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), obtenido en 1994. Su estilo de pelea y su personalidad lo convirtieron en un nombre popular del deporte argentino.
Ese recorrido también estuvo presente en la vida de sus hijos. Al referirse a Nehuén, el Roña reconoció que había heredado aptitudes para el boxeo, aunque aclaró que su continuidad dependía de cuánto quisiera comprometerse con la actividad. El vínculo familiar con el deporte funcionó como una referencia, pero no determinó que siguiera el mismo camino profesional.
Entrenamiento, técnica y habilidad sobre el ring
En aquella entrevista, Castro describió a su hijo como un buen boxeador y destacó una habilidad particula: el trabajo como manoplero, una práctica en la que el púgil golpea las manoplas que sostiene su entrenador para perfeccionar la precisión, la velocidad y la combinación de golpes.
El trabajo técnico es una parte fundamental de la disciplina. La coordinación, los desplazamientos, la defensa y la capacidad para responder a los movimientos del rival requieren práctica constante. Aunque no hay información pública suficiente para reconstruir la rutina actual de entrenamiento de Nehuén, las declaraciones de su padre permiten conocer la valoración que hacía de sus condiciones deportivas.
La enseñanza, una faceta que lo diferencia de su padre
Más allá de sus aptitudes para pelear, el Roña señaló que a Nehuén le gustaba más enseñar. Esa inclinación lo acercaba a una faceta del boxeo que no depende exclusivamente de subir al cuadrilátero para competir, sino también de transmitir conocimientos y acompañar el aprendizaje de otros.
El propio Castro también había desarrollado esa tarea en su gimnasio de Temperley, donde se enseñaba boxeo con un enfoque recreativo y técnico. Allí, el objetivo era que los alumnos aprendieran a desplazarse, esquivar golpes y trabajar con los guantes de manera controlada. El excampeón destacaba la importancia de enseñar a boxear sin promover la violencia.
Una carrera alejada del profesionalismo
La historia deportiva de Nehuén no siguió, al menos según la información disponible, la dimensión pública de la trayectoria de su padre. En sus declaraciones, el Roña consideraba que su hijo tenía condiciones, pero entendía que debía comprometerse más si quería desarrollar plenamente su potencial como boxeador.