Mariana Enriquez y Pablo Larraín se encontraron en un terreno común: el terror, pero también la memoria, la violencia y aquello que permanece sin resolver. El resultado de esa colaboración es "Mis muertos tristes", una serie de cuatro episodios que llegará a Netflix este jueves 24 de septiembre y que toma como punto de partida el universo literario de la escritora argentina para construir una historia nueva.
La producción no adapta de manera lineal uno de los cuentos de Enriquez ni funciona como una suma de relatos. La propuesta de Larraín fue entrelazar personajes, situaciones y elementos provenientes de distintas historias para encontrar conexiones dentro de ese universo narrativo. La serie toma como base el cuento homónimo incluido en "Un lugar soleado para gente sombría", pero también incorpora materiales de “Julie”, “Un lugar soleado para gente sombría” y “Cuando hablábamos con los muertos”. La adaptación fue escrita por Enriquez junto con Guillermo Calderón, Anastasia Ayazi y el propio Larraín.
La protagonista es Ema, una médica jubilada que desde niña convive con un don que también experimenta como un castigo: puede ver e interactuar con las almas de personas que murieron violentamente y quedaron atrapadas en los últimos minutos de sus vidas. Ema puede hablar con ellas, serenarlas y acompañarlas mientras permanecen atrapadas en ese estado.
Mercedes Morán interpreta a Ema y Dolores Fonzi a su hija. El elenco se completa con Alejandra Flechner, Carolina Sánchez Álvarez, Carlos Portaluppi, Germán de Silva y la actriz chilena Luz Jiménez. Las escenas exteriores fueron filmadas en el barrio Piedrabuena, un espacio que tiene un peso particular en la construcción del relato.
Un nuevo relato a partir de varios cuentos de Mariana Enríquez
La idea de construir una nueva historia surgió del propio Larraín. Según contó Enriquez, cuando conversaron por primera vez, el director le planteó que quería realizar una obra audiovisual basada en “Mis muertos tristes”, pero que veía en sus cuentos un universo común que permitía establecer relaciones entre ellos.
“Es que este es otro relato”, explicó la escritora en diálogo con Clarín. Larraín propuso, entre otras conexiones, vincular a la familia de "Mis muertos tristes" con la hija de “Julie” y sumar elementos de otro cuento que, a su vez, provenían de un episodio de la vida real.
Para Enriquez, esa operación no suponía traicionar sus relatos originales, sino explorar qué podía ocurrir cuando otro artista intervenía sobre ellos. “Me interesan las adaptaciones que son muy fieles, pero también una adaptación donde un artista dice: ‘Vamos a hacer mi visión con tu texto y a ver dónde nos encontramos’”, explicó.
La experiencia también tuvo una particularidad: Enriquez participó activamente en el proceso como productora ejecutiva. Esto implicó revisar guiones, negociar modificaciones y establecer acuerdos sobre distintos aspectos de la producción. Aunque no participó del casting, estuvo al tanto de las elecciones de las protagonistas y recibió información durante el proceso.
La escritora destacó además la relación que encontró entre su mirada sobre los espacios urbanos y la puesta en escena de Larraín. Según explicó, el director logró captar aspectos del barrio, su color y su textura sin necesidad de que ella interviniera directamente en ese trabajo visual.
Terror, memoria y aquello que queda pendiente
Aunque "Mis muertos tristes" incorpora elementos sobrenaturales, Enriquez explicó que el eje de la serie no está puesto exclusivamente en provocar miedo. La historia trabaja también con la tristeza, la memoria y aquello que queda sin resolver después de una muerte.
“Tenía que ser una serie fantástica”, señaló la autora, al explicar que la dimensión paranormal era necesaria para la historia. Pero también la definió como un relato vinculado con “la memoria”, “lo no resuelto” y “lo traumático”.
En ese sentido, uno de los personajes que adquiere mayor profundidad a lo largo de la serie es la madre de Ema. Su aparición comienza asociada a una historia sobrenatural, pero posteriormente se revelan otros aspectos de su vida y de su relación con su hija. Para Enriquez, ese desplazamiento permite que el personaje deje de ser simplemente un fantasma y pueda ser comprendido también como una persona.
De Stephen King a Mariana Enriquez
Para Larraín, "Mis muertos tristes" supone además una continuidad en una línea de trabajo que ya había explorado con "La historia de Lisey", adaptación de una obra de Stephen King para Apple TV+. En aquella oportunidad, King participó también de la escritura de los guiones.
Según Enriquez, el director buscaba nuevamente trabajar en una serie de terror junto a un escritor con un universo propio, pero con una intervención artística mayor que la de una adaptación convencional. El trabajo se desarrolló a distancia, mediante intercambios entre Enriquez, Larraín y los demás guionistas.
Sin embargo, antes de su estreno internacional, la producción recibió un inesperado y colosal elogio: el propio Stephen King recomendó la serie a través de sus redes sociales.
El autor estadounidense calificó como una “idea genial” la premisa de la ficción. En su cuenta de X planteó el núcleo sobrenatural de la historia: “¿Qué pasaría si alguien que puede oír (y a veces ver) a los muertos cayera en el suministro de agua de una ciudad y su cuerpo se descompusiera? ¿Y si, después de beber el agua, TODOS pudieran hacerlo?”.