HBO Max sumó este jueves un nuevo documental que se aleja de los típicos títulos sobre crimen y naturaleza. La serie propone una mirada más oscura y compleja sobre el negocio multimillonario del tráfico de animales exóticos.
Con cinco capítulos, la docuserie muestra una red que mueve nueve millones de dólares. Hay primeros planos a cobras, pitones, tortugas gigantes y lagartos.
HBO Max sumó este jueves un nuevo documental que se aleja de los típicos títulos sobre crimen y naturaleza. La serie propone una mirada más oscura y compleja sobre el negocio multimillonario del tráfico de animales exóticos.
La producción se llama “Monsters of God” y está dirigida por Eric Goode, el mismo creador de “Tiger King”. A diferencia de aquel fenómeno de Netflix, esta vez el enfoque es mucho menos sensacionalista y más cercano a una investigación internacional sobre el comercio ilegal de serpientes, tortugas y lagartos.
La docuserie tiene cinco episodios y sigue durante décadas el recorrido de traficantes, coleccionistas y agentes que intentan frenar una red que mueve millones de dólares en distintos países.
Uno de los aspectos más llamativos es que la serie no presenta a los involucrados únicamente como villanos. Goode, que reconoce haber formado parte del mundo de los reptiles exóticos en el pasado, intenta explorar la obsesión de quienes comienzan como aficionados y terminan cruzando la línea de la legalidad.
La investigación reconstruye operaciones reales de contrabando, rivalidades históricas dentro del negocio y procedimientos policiales conocidos como Operación Cobra y Operación Camaleón. Todo está narrado con un estilo más sobrio, casi como un thriller criminal, pero reemplazando la cocaína y las armas por boas, iguanas y tortugas en peligro de extinción.
La crítica internacional destacó justamente ese cambio de tono. “Monsters of God” apuesta por una narrativa lineal y reflexiva, con algunas burlas hacia sus protagonistas. Otro punto fuerte es el tratamiento visual de los animales. La serie utiliza primeros planos muy cuidados de cobras, pitones, tortugas gigantes y otras especies exóticas.
El documental ofrece un acceso poco habitual a figuras clave del tráfico internacional de reptiles y consigue testimonios sorprendentemente sinceros.