A sus 80 años, Evangelina Salazar atraviesa una etapa de su vida dedicada a disfrutar de su familia, después de una trayectoria que dejó una marca en el cine y la televisión argentina. Casada con Ramón “Palito” Ortega desde 1967, formó junto al músico una familia numerosa y acompañó el crecimiento de sus seis hijos, cada uno con su propio recorrido.
En una entrevista con la revista CARAS, la actriz habló sobre la maternidad y la manera en que acompañó las decisiones de sus hijos. Su mirada se aleja de la idea de imponerles un camino: cada uno encontró su lugar en el arte y ella, junto a Palito, eligió estar presente sin moldear sus vocaciones. La historia familiar también está atravesada por una decisión personal que tomó cuando estaba en la cima de su carrera.
Una mamá que eligió acompañar sin imponer un camino
Evangelina y Palito tuvieron seis hijos: Martín, Julieta, Sebastián, Emanuel, Luis y Rosario Ortega. Aunque crecieron dentro de una familia vinculada al espectáculo, cada uno desarrolló intereses y proyectos propios. Algunos se destacaron en la actuación, otros en la producción, la dirección cinematográfica y la música, con recorridos que los llevaron a construir sus propias identidades profesionales.
La actriz sostuvo que nunca buscó decidir por ellos ni orientar sus elecciones artísticas. En cambio, junto a su marido, procuró acompañarlos mientras encontraban su lugar. Esa forma de entender la maternidad también implicó aceptar que sus hijos tenían personalidades y miradas diferentes a las de sus padres. Con el paso de los años, incluso reconoció que ellos también influyeron en su manera de pensar y de relacionarse con el mundo.
La historia de amor con Palito Ortega
La relación entre Evangelina y Ramón “Palito” Ortega comenzó en 1965, durante el rodaje de la película Mi primera novia. Ella ya tenía una carrera en ascenso y él era una de las figuras musicales más populares del país. El vínculo creció durante las filmaciones y terminó convirtiéndose en una historia de amor que lleva casi seis décadas.
Se casaron en 1967, en una ceremonia que tuvo una enorme repercusión y fue transmitida por televisión. Desde entonces construyeron una vida familiar con seis hijos y siete nietos. En distintas entrevistas, Evangelina destacó la confianza y la paciencia como aspectos importantes de la pareja, y contó que siempre priorizó el proyecto familiar que habían decidido construir juntos.
La actriz que dejó una carrera en pleno crecimiento
Antes de dedicarse de lleno a su familia, Salazar había conseguido un lugar destacado en el espectáculo argentino. Uno de sus personajes más recordados fue Jacinta Pichimahuida, que la acercó a varias generaciones de televidentes. También participó en películas como Mi primera novia y El santo de la espada, donde interpretó a Remedios de Escalada.
Con el nacimiento de sus hijos, fue reduciendo sus apariciones en cine y televisión. La propia actriz explicó que no vivió esa decisión como un sacrificio, sino como una elección personal vinculada al deseo de formar una familia. Años después volvió a trabajar en algunas producciones, entre ellas Monobloc, dirigida por su hijo Luis Ortega, y tuvo una participación en la ficción Graduados.
Su presente, entre los nietos y la posibilidad de volver a actuar
En la actualidad, Evangelina mantiene un perfil bajo y disfruta de la vida familiar junto a Palito, sus hijos y sus nietos. En junio de 2026 celebró sus 80 años, una fecha que reunió los saludos y homenajes de sus seres queridos en las redes sociales. Las publicaciones familiares dejaron ver el cariño que la rodea y el lugar central que ocupa en la vida de varias generaciones.
Aunque está alejada de las producciones habituales, no descartó por completo volver a actuar. En entrevistas anteriores manifestó que una propuesta dirigida por su hijo Luis Ortega podría despertar su interés. Mientras tanto, su historia sigue ligada a dos decisiones que marcaron su vida: construir una familia junto a Palito y permitir que cada uno de sus hijos encontrara su propio camino.