Esperanzah nació en San Martín, rodeada de música. Su madre, profesora y cantante de folklore, fue también su primera maestra y quien le enseñó a cantar. Pero encontrar una voz propia le llevó varios años de estudio, dudas y búsquedas. Después de pasar por la Universidad Nacional de Cuyo, donde estudió Música Popular con orientación en canto, y de comenzar a escribir sus primeras canciones junto al productor sanmartiniano Diego Navarro, llegó en 2021 a La Voz Argentina. El programa le abrió puertas y le dio visibilidad, pero también la enfrentó con una realidad menos televisiva: cuando las cámaras se apagaron, había que empezar a construir una carrera por cuenta propia.
Hoy, a los 26 años, la cantante mendocina atraviesa justamente ese momento. Instalada en Buenos Aires, acaba de presentar esperanzah., un álbum que funciona como una suerte de declaración de principios. Soul, bolero, salsa, pop, rap y algunos aires flamencos conviven en un disco nacido de una necesidad: dejar de preguntarse qué podía funcionar para los demás y empezar a descubrir qué quería cantar ella.
En ese camino también apareció una señal inesperada. Esperanzah fue seleccionada para RADAR Argentina, el programa de Spotify que busca acompañar a artistas emergentes, y se convirtió en la única mendocina elegida en esta edición.
Esperanzah presentará su primer álbum el viernes 18 de septiembre, a las 22, en Willys Bar, Mitre 1371 de Chacras de Coria. La acompañarán Diego García Perdomo en teclados, Didier Turello en batería, Luca Pinto en bajo y Charly Camac en guitarra.
Antes de la presentación, Estilo habló con la cantante para conocer algo más de su historia.
—¿Cómo fueron tus comienzos en la música?
— Creo que desde que nací, porque mi mamá es música también. Es profe de música, fue mi profe de música y me enseñó a cantar. Fue mi primera maestra y además es cantante, canta folklore. Crecí rodeada de música por ella y fue algo que se fue manteniendo a lo largo de mi vida. De más grande, empecé con profesores de canto y estudié mucho. Cuando salí de la secundaria, al principio me negué un poco, porque mi mamá quería que estudiara música y yo pensaba que no me iba a ir bien. Era por prejuicios míos, en realidad. Me metí en la Universidad Nacional de Cuyo, en Música Popular, orientada en canto.
Paralelamente empecé a hacer mi primer EP, mis primeras canciones propias, con un productor de San Martín, porque yo soy de San Martín, que se llama Diego Navarro. Con él hice mis primeras canciones y dije: “Ah, yo puedo hacer esto”. Ahí descubrí que se me daba la composición.
—Llegaste a participar de La Voz Argentina…
—Sí, en 2021, estuve en La Voz Argentina. Yo todavía estaba cursando en la UNCuyo, pero tuve que dejar ese año porque tenía que viajar a Buenos Aires por el programa. La Voz me abrió puertas, me hizo conocer cosas, gente y artistas de distintas partes del país, y me dio un poco de reconocimiento. Pero después eso se terminó y tuve que empezar a remarla sola.
—¿Cómo definirías tu estilo, tu identidad musical?
— A mí me gusta decir que soy muy soulera. Más allá de mi mamá, el folklore y todo eso, el canto lo estudié mucho técnicamente a través del soul. El soul es mi género principal. Yo siempre digo que soy hija del soul, porque todas estas cosas que hago con la voz, como los melismas, la voz mixta, el belting, los agudos con mucha potencia, los graves y toda la agilidad vocal que fui explorando, vienen de haber estudiado mucho el soul. Y siento que encontré el soul en lo latino, de pronto en el bolero y en la salsa. Siento que la salsa es como el soul latino para mí, porque tiene los pregones, los coros, las preguntas y respuestas, una cosa muy aguda, una cosa muy grave. Después hay otras cosas que vienen del soul que fui mezclando. Siento que soy ecléctica, pero si tuviera que describirme entre géneros musicales diría que estoy en una onda soul latina. Mi voz suena a soul en cualquier cosa que haga, porque esa fue la técnica vocal que estudié. Obviamente me siento versátil. Puedo hacer una cumbia, que de hecho me encanta, o una samba, pero todo nace en un principio desde el soul.
—Contame sobre Esperanzah, el álbum que grabaste.
— Este álbum fue una búsqueda. Lo que yo quería era serme fiel a mí misma. Yo había hecho un álbum anterior que finalmente descarté. En ese disco había probado reggaetón, pop, hiperpop, algo de electrónica. Y esa búsqueda me dijo que no. Cuando hice ese primer disco no lo hice pensando en mí, sino viendo qué funcionaba y qué escuchaba la gente. Y este disco lo hice pensando en qué es lo que yo quiero cantar y qué es lo que yo quiero escuchar. Por eso siento que es muy fiel a mí. Tiene soul, pop, bolero, salsa, una onda medio flamenca y también rap, porque me gusta mucho el hip-hop. Para mí este disco me representa mucho artísticamente porque hice lo que a mí me gusta y me permití jugar y descubrirme. Lo escribí estando en Buenos Aires, en un cambio gigante para mí. Yo fui de San Martín a Capital Federal sin escalas. Fue mucho cambio, lejos de mi familia y viviendo sola por primera vez. Además, me fui a hacer el disco y pude dedicarme solamente a componer gracias a una especie de mecenazgo que me permitió pagar el alquiler. Escribí sobre todo lo que me iba atravesando: me enamoré por primera vez, me desilusioné, me peleé con una amiga. Todo pasó a las canciones. Todas las canciones tienen que ver con una búsqueda de ser auténtica conmigo misma. Por eso también el disco tiene mi nombre. Es mi carta de presentación como artista, no solamente por la identidad sonora, sino por ser honesta conmigo. Y si resuena en otras personas, mucho mejor.
—También fuiste incluida en el programa Radar de Spotify.
— Sí, para mí fue algo hermoso que no me esperaba. Fue una sorpresa y estoy recontenta. Que Spotify, que es la plataforma principal en Latinoamérica, me incluya y que además sea la única de Mendoza elegida para este programa, me parece un honor y una gran ayuda. Hoy incluso me escribió una seguidora para decirme que me acababa de ver en la calle Santa Fe, en Palermo, en una enorme imagen en un edificio. Esas cosas, como artista emergente, me ponen muy contenta.