17 de octubre de 2026 - 12:20

Entrevista a Marcela Morelo antes de su show en Mendoza: "No me considero feminista, sino más bien femenina"

Visitará la provincia con su nuevo show "La Morelo". Además, reflexionó con Los Andes sobre los "tiempos oscuros", la política y su vínculo con Dios.

Al igual que sus canciones, Marcela Morelo habla y vive a corazón abierto. Aunque la luna llena quiso cambiar su destino, la cantante, que está por cumplir 30 años de carrera, siempre tuvo claro su objetivo: “bailar la pena”, propia y de su público, con las melodías que compone.

En una entrevista exclusiva con Los Andes, la artista que llega a Mendoza reflexionó sobre cómo atraviesa las “cosas pesadas que suceden alrededor” y confesó que su espacio para “ir a llorar sola” es la iglesia.

Todo sobre el show de Marcela Morelo

A quienes les pasa lo mismo que a ella, ya no les toca esperar para encontrarla en algún lugar: porque cantará el próximo sábado, a partir de las 21:30, en el Teatro Mendoza. En un show que promete recorrer distintos estados emocionales, presentará su último disco, “La Morelo”. Está compuesto por reversiones de sus clásicos, junto a artistas invitados, y es la antesala del 30° aniversario de su álbum debut, “Manantial”, de 1997.

Marcela Morelo junto a ráfaga para su disco

Marcela Morelo junto a ráfaga para su disco "La Morelo".

— En “La Morelo” recuperás canciones que marcaron distintas etapas de tu carrera, pero les das nuevos sonidos. ¿Cómo se verá eso en tu show?

— Compartir las canciones más populares con el público es hermoso porque son el coro perfecto y una fiesta. El año que viene se cumplen 30 años de la salida del primer disco y creo que “La Morelo” es un poco cerrar una etapa de tres décadas de música, escenarios, discos, giras, canciones y conexión con el público. Es un período de tiempo muy grande de trabajo y qué mejor que sellarlo con las canciones que compartí con grandes colegas como Abel Pinto, La Sole, La Delio Valdez, Luciano Pereira, entre otros. Lleva mucho tiempo romper las versiones originales, por así decirlo. Ahora que lo cuento recién me cae la ficha de cómo fue el proceso de hacerlas.

— Esta vez, Rodolfo Lugo, tu marido y productor no estuvo involucrado en el proyecto…

— Fue un poco adrede para buscar nuevos sonidos, conversándolo con él, con la gente que me acompaña y mi director artístico. Es un disco de concepto donde mucha gente está involucrada y siente cosas con el correr de tantos años de acompañarme. La verdad que estoy muy contenta.

— ¿Cómo tomás que te cuenten que les hacés acordar a su infancia, a los domingos en casa y a sus mamás?

— El que va primero en el ranking, y que muchos chicos me lo dicen, es el recuerdo de la mamá limpiando los sábados con las sillas arriba de la mesa. La reunión con amigas, un domingo ahí de fondo, mientras el día transcurre. Es muy emocionante porque, con el correr del tiempo, uno dice: “Bueno, ya está, ya hice un montón, listo”. Pero escuchás esas historias, de recuerdos familiares, de canciones que marcaron a sus madres o sus abuelas y que se las recuerdan, y entonces ahí digo: “Hagamos otra gira”.

— ¿Cuál es tu vínculo actual con letras que escribiste hace 30 años? ¿Seguís sintiéndolas con la misma intensidad?

— Las canciones las hago mucho más que solo en los shows. Las canto todo el tiempo y me afectan porque mi vida también cambió muchísimo. Hay ciertos versos que a veces me encuentro yo misma cantando y que me re pegan, pero por otro lado, distinto de aquella intención desde el que fue creada. Escribí la canción, sé el origen, pero me pega según cómo estoy.

Los amores de Corazón salvaje

— En referencia a “Corazón salvaje”, ¿qué amores te sacudieron, o te siguen sacudiendo, la vida?

— Todos. Actualmente hay un movimiento a nivel muy grande, un cambio de energía fuerte que sentimos en lo emocional y en los vínculos. Pasan cosas pesadas alrededor, pero en el mismo momento está sucediendo algo re lindo, un buen cambio. Hoy en día nos atraviesa a todos un momento emocional muy fuerte, me parece.

— ¿Lo llevás a un plano social y político o más espiritual?

— Por todos lados, porque somos seres atravesados por todo eso. No soy partidaria de nada, no me meto ahí, pero porque no sé. Ni me pongo de un lado ni del otro. No participo, en cuanto a que no soy activa políticamente, pero me la rebanco. Me banco las decisiones de cada cambio y de cada situación como cualquiera. Depende de cómo te agarre lo que pase con cada gobierno, como el de ahora, como el de antes o el que vendrá. Según cómo esté uno, lo pasás o te atraviesa y te revienta. Lo que sí, para mí la política nunca fue algo que me condicionó en mi camino. Ahí me meto en lo espiritual. Yo seguí una estrella. Alimento lo que Dios me dio, que es la posibilidad de cantar, de escribir canciones. Todos tenemos un talento diferente y, a su vez, estamos atravesados por el desafío de vivir.

— ¿Cuáles son tus manantiales? ¿Qué lugares o personas te llenan el alma actualmente?

— Mi mamá. Mi marido. La música me permite comprenderme a mí. Estoy muy involucrada, “trabajo con mi corazón”, como dice Alejandro Sanz. Uno pone el corazón en la mesa y trabaja con el corazón ahí, abierto. Entonces, me pega todo igual y estoy conectada con lo que sucede. Por eso hablo de una vibración muy pesada ahora, pero también uno puede elevarse un poquito, y ver qué es lo que buscamos. Vamos a yoga, a hacer gimnasia, nos juntamos a comer con amigos, hablamos con otros.

— ¿Qué de todo eso hacés?

— Escucho el evangelio, hago meditaciones y hasta un poco de yoga con una chica que veo sus clases en YouTube. Voy al gimnasio y trato de hacer un poquito de pesas. Canto. Tengo toda una rutina que, wow. Para estabilizarte, estar bien, comer bien. Qué laburo hay que hacer.

— Hablabas de Dios y de que escuchás el evangelio. ¿Sos de ir a la iglesia?

— No, no soy esa de ir. Me encantan las iglesias y voy cuando estoy sola, y generalmente lloro mucho. Voy sola a llorar. Hay un dicho que dice: “A llorar a la iglesia”.

Marcela Morelo abre su corazón e invita a los mendocinos:

Marcela Morelo abre su corazón e invita a los mendocinos: "Vamos a bailar la pena"

— Tus canciones de desamor no dejan de ser cálidas. ¿Es una manera de mirar las situaciones, incluso negativas?

— Eso es lo que me salva. Siempre hay un verso o un ritmo o algo que me dice: “Vamos a bailar la pena”. Que es gratis. Tengo la suerte de bailarla, escribirla, cantarla. Es mucho, estoy muy agradecida.

— Cuando empezaste no se veía el acompañamiento que tiene hoy el pop argentino. ¿Sentís que, junto a artistas como Daniela Herrero, allanaron el camino para las mujeres del género?

— Exacto. No me considero feminista, sino más bien femenina. Creo que el género femenino está sintiéndose más seguro. Ese cambio, que estamos un poco más liberadas para hacer lo que queremos, se siente. Yo soy una señora grande, transité mucho el camino y siempre lo hice con un objetivo: quería cantar. Entonces iba a determinados espacios donde a veces me encontraba con situaciones que no estaban buenas e inmediatamente me iba. Siempre pude salir de las situaciones que no me gustaban.

— ¿Cómo ves a la nueva camada de cantantes?

— Ahora, qué suerte que hay tanto talento en las chicas. Hay muchas chicas cantando, bateras, bajistas, tecladistas. De hecho, en mi banda está Flor Mur, que es una percusionista espectacular, y está mi hermana Erica Morelo, que también hace accesorios de coro. Tengo un equipo de mujeres, mis mánagers, mi prensa.

— ¿Hay algún artista urbano que escuches que nos sorprenda?

— Escucho mucho lo que siguen mis hijos: Trueno, Milo J, Nicki Nicole, Tini, Cazzu y Lali, que tiene otro perfil y es increíble. Después están Silvina Moreno y Camilú, con las que he tenido la oportunidad de cantar.

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