Antes de volver a Mendoza con esta doble fecha, la cantante dialogó con Los Andes sobre su historia, sus proyectos y más.
- Hace 20 años atrás estabas en Londres, reestrenando "Evita". ¿Qué recordás de aquella Elena Roger que llegaba al West End?
- Bueno, recuerdo mucho a esa Elena Roger. Siento que, en ese momento, me divertía mucho la idea de audicionar, de ir a Londres. Me fascinaba el viaje, me fascinaba encontrarme con gente que no me conocía, poder cantar y, sobre todo, abordar un repertorio como el de "Evita", que tampoco conocía y que tuve que estudiar para la ocasión. Yo solamente conocía la canción “No llores por mí, Argentina”, en castellano. Tuve que estudiar todo eso. Me fascinaba, me daba gusto. La verdad es que mi vida era 24/7 arte, 24/7 teatro, estudio, entrenamiento. Me encantaba. Estaba siempre con eso. No era madre todavía y tenía todo el tiempo y la energía para mí. Me acuerdo que me había mudado hacía muy poco a vivir sola, a un departamento que había logrado comprar. También eran todos como logros de adultez. Yo ya tenía 30 o 31 para esa época. Y la verdad que todo era nuevo, era hermoso, había mucho por hacer. Y esta oportunidad que me daba la vida de estrenar en la plaza más importante del teatro musical del mundo una obra que hablara de mi país era enorme. Era muy inconsciente también.
- ¿En qué sentido?
- No pensaba en el éxito, en “esto me tiene que salir bien”, “tengo que tener buenas críticas porque, si no...”. No pensaba nada de eso. Simplemente hacía. Y me fascinaba. Le tenía muchísima pasión, muchísima energía a todo eso.
- ¿Y qué queda de ella en la artista que sos hoy?
- Bueno, me parece que toda esa experiencia me nutrió un montón y me agotó también. Toda esa experiencia de estar en las primeras ligas, de tener esa gran responsabilidad, de hacer ocho funciones por semana, de tener que estar súper bien todos los días y ser excelente, de estar en el mejor lugar del mundo para hacerlo, con todos los ojos más capacitados y famosos puestos sobre mí. También eso me agotó. Me hizo entender un poco, a los golpes, cuáles eran los cuidados que yo tenía que tener. Me hizo aprender cómo es jugar en primera, ¿no? Como los jugadores de fútbol, que tienen toda una estrategia de cómo cuidarse, cómo entrenar, etcétera. Bueno, yo en ese momento no sabía cómo hacer nada de todo eso y lo tuve que ir aprendiendo.
- ¿Por ejemplo?
- “Tengo reflujo, tengo que comer antes de las diez de la noche, antes de las nueve, cosas que me hagan bien y que después no me hagan quemar las cuerdas vocales cuando duermo”. O: “Mirá, tengo que comer bien, tengo que nutrirme de tal y cual manera, tengo que hacer ejercicio, tengo que descansar. No tengo que salir a la noche, no tengo que tomar alcohol”. Bueno, lo que sea que necesitaba mi organismo para poder estar ahí y bancármela, porque eran obras muy fuertes. Todo eso lo aprendí y lo que queda hoy es todo ese aprendizaje. Y muy poco de esa inconsciencia. Así que no sé si queda tanto de esa Elena Roger. Me gusta, me sigue gustando mucho la música, me gusta mucho lo que hago, pero no sé cuánto queda. Y ya también soy madre y ya soy huérfana (ríe)... Han pasado muchos años de esa experiencia maravillosa.
-“No llores por mí Argentina” te acompañó durante buena parte de tu carrera. ¿Cómo cambió tu vínculo con esa canción a medida que cambiaste vos?
-Es una canción que, bueno, primero tuve que estudiar. Me emocionaba cantarla y después tuvo muchas etapas. Cuando empecé a cantarla en lugares donde me la pedían, por ejemplo, la primera vez que la canté en el Colón, fue de gran emoción. La primera vez que la canté en un teatro, en un concierto mío, también fue de gran emoción. Cuando empecé a ir por las provincias y la canté en distintos escenarios, fue de gran emoción. Y cuando la canté por primera vez aquí con una orquesta, también. Siempre fueron momentos de gran emoción. Ahora la canto y, cada vez que la canto, vuelvo a ese lugar que era el Adelphi Theatre, en Londres, y me llena de emoción. Recuerdo también la primera vez que la canté en los ensayos para estrenarla en Broadway. Recuerdo a cada uno de mis compañeros, que ya me habían escuchado en un disco y que sabían que yo la había cantado en Londres. Para ellos también era emocionante escuchar esa canción cantada por mí. Los vi llorar, los vi emocionarse, y todo eso es esa canción. Tiene un montón de historia en mí. La canté mucho en inglés, la aprendí a cantar, y significó mucho para mí cantarla también en castellano. Es una canción que toca muchas fibras de mi historia. Recuerdo cuando vinieron mis padres a verme por primera vez a Londres y que casi me olvido la letra de tan emocionada que estaba. Todo eso me pasa con esa canción. Es muy significativa para mí.
Un concierto íntimo para repasar la trayectoria de Elena Roger
- Ahora volvés a Mendoza con un concierto íntimo que incluye esa canción, pero también Edith Piaf y Piazzolla, entre otros. ¿Sentís que esta propuesta es un resumen de tu historia artística?
- Sí, es un concierto que está armado precisamente para resumir, para llevarle a la gente, un poco de la historia de mi carrera, para que conozca un poco más de ella. Porque mi carrera es, para un montón de gente, "Evita" en Broadway, "Evita" con Ricky Martin, "Piaf" en Buenos Aires. Pero, obviamente, mi recorrido es más amplio y tiene partes muy hermosas y muy interesantes, y de música muy hermosa que también toqué alrededor del mundo, como Piazzolla. Canté con gente muy importante para Argentina, como Chico Novarro y Serrat. Compartí escenarios con ellos y también con gente a la que le gusta la comedia musical. Poder interpretar también canciones como “Soñé un sueño”, de "Los Miserables", o de "Cabaret", que no hice, pero sí audicioné (pero no se pudo hacer la obra por la situación económica del país). Bueno, toda la historia de mi formación, las cosas que hice en Inglaterra y que acá no se vieron. Y es un concierto que a mí me gusta hacer mucho para contactar con el público, para que el público lo disfrute, para que termine de conocerme y, también, para poder desprenderme un poco de esa historia y empezar con algo nuevo en los próximos años. También es una despedida de esta gira.
- En un formato tan despojado como el de piano y voz, ¿sentís que estás más expuesta, pero también más libre para interpretar?
- Sí, siento mucha libertad de interpretación en un formato así. No me siento expuesta. Es muy expuesto, pero, en realidad, es algo que estoy habituada a hacer y que me gusta muchísimo. Me emociona mucho el hecho de poder salir con un músico nada más, a cantar, a tocar y a hacer algo íntimo y pequeño. Me encanta. Me parece que llama, que es como un secreto, como una cita amorosa. Es una propuesta que, para mí, da mucho sentido e invita a profundizar las emociones, los sentimientos y el vínculo. Me encanta este tipo de formato.
Teatro "sold out"
"Invasiones I: No Bombardeen Buenos Aires", la exitosa ópera rock que protagonizó en el Teatro San Martín este año, resultó también un hito en su carrera. La obra, que fue un éxito y ya se anunció nueva temporada para 2027, reconstruye las invasiones inglesas de 1806 a través de las canciones de Charly García. Concebida a partir de una idea, libro y dirección de Ricardo Hornos y con coreografía de Elizabeth de Chapeaurouge, volvió a poner a Elena Roger en un desafío mayúsculo, en un repertorio que le fascinaba pero no había transitado.
- ¿Cómo fue tu experiencia con esta obra?
- Para mí "Invasiones I" fue un desafío muy grande. Montar una obra de cero, nunca me había pasado, y yo ser la artista principal, pero además, de alguna manera, la responsable de toda esta movida, me llevó mucho estrés. Pero logramos armar algo que a la gente le gustó mucho, y del producto estoy muy orgullosa. Gracias a todos mis compañeros, a todo el equipo creativo, a los autores. Tenemos una obra muy hermosa que va a tener su segunda temporada en Buenos Aires el año que viene, así que estamos muy, muy contentos con esto. Y siento que es algo importante de hacer para la cultura argentina, para la cultura del país: contar, relatar una historia que nos compromete, de la cual somos parte. Es muy importante, es interesante. La gente se siente convocada a poner su nacionalismo, su patriotismo, más a flor de piel, y se siente muy orgullosa cuando termina la obra. Sucede todo eso. También, muchas gracias a la música de Charly García, porque sucede todo esto. Es un elemento fundamental para esta obra que estamos relatando: la música y la letra de Charly.
- ¿Qué descubriste de Charly y de sus canciones al estudiarlas profundamente para este espectáculo?
- Lo que descubrí de Charly es, primero, que cada vez admiro más su poesía y su música. Lo que él nos dio como músico es infernal. Su piano, cómo se caracteriza en las distintas melodías, es maravilloso. La verdad, él es un artista que no tiene desperdicio, que nos ha dejado muchísimo. Y también que ha relatado mucho de la historia del país. Poder significarlo ahora en una historia de 1806 es increíble. Sus letras, sus metáforas, todo lo que dicen y cuánto se pueden usar para relatar la historia del país. Descubrí, o profundicé, mi fanatismo por él como músico, como artista.
- Semanas atrás estaba en discusión en redes que, pese a la crisis económica, los teatros de Buenos Aires siguen convocando a la gente. ¿Te sorprende que el teatro siga teniendo una respuesta tan fuerte del público?
- No escuché nada de esto. Pero a ver, no es fácil producir en Buenos Aires, es muy difícil. Y, sin embargo, es verdad que se ve mucha gente en los teatros. Hay mucha oferta teatral y a la gente le gusta ir. Te puedo decir que yo me sentí muy orgullosa de estar haciendo esta obra en el Teatro San Martín, que tiene las localidades más económicas, obviamente porque es un teatro público, y llenamos mucho, mucho las salas. Llenamos muchísimo. Y te puedo decir que al público argentino le gusta el teatro, le gusta muchísimo el teatro. Nuestra calle Corrientes, ahora con esa ampliación que hicieron, se llena, se llena; es una fiesta. A la gente le gusta mucho ir. Y los productores argentinos hacen grandes esfuerzos para llenar la cartelera, pensar y proponer, y así se va moviendo. Pero el teatro es algo que el público argentino necesita. Y también sepamos que viene gente de otros países, de los países limítrofes, que también vienen a ver teatro argentino porque les gusta mucho y porque es muy bueno.