Un atentado aéreo, 270 víctimas (259 en el aire y 11 en tierra) y una investigación internacional sin precedentes son el punto de partida de partida para el nuevo thriller más visto de Netflix. La producción tiene solo seis capítulos y alcanzó los cinco millones de visualizaciones en sus primeros días disponible en la plataforma.
“Bomba en el Pan Am 103” es una miniserie creada por Jonathan Lee que reconstruye uno de los episodios más trágicos de la historia de la aviación comercial. La serie está protagonizada por Connor Swindells, Patrick J. Adams y Merritt Wever.
“Bomba en el Pan Am 103” la miniserie de Netflix creada por Jonathan Lee
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De qué trata el thriller de Netflix
La historia comienza el 21 de diciembre de 1988, cuando el vuelo 103 de Pan Am partió de Londres con destino a Nueva York. Apenas 38 minutos después del despegue, una bomba escondida en el equipaje explotó mientras el avión sobrevolaba Lockerbie, en Escocia.
Las consecuencias fueron devastadoras: murieron las 259 personas que viajaban en el avión y otras 11 que se encontraban en tierra, lo que elevó el número total de víctimas a 270.
A partir de ese momento comenzó una investigación de dimensiones extraordinarias. Los restos del avión quedaron desperdigados sobre una enorme superficie y cada fragmento podía convertirse en una pieza fundamental para determinar qué había ocurrido.
La serie pone el foco precisamente en ese trabajo. Investigadores escoceses y estadounidenses deben reconstruir los últimos movimientos del vuelo, analizar las evidencias y avanzar sobre una escena del crimen de una magnitud pocas veces vista.
La historia real detrás de "Bomba en el Pan Am 103"
El atentado de Lockerbie se convirtió en uno de los ataques terroristas aéreos más mortíferos de la historia y en el peor atentado terrorista ocurrido en territorio británico.
El accidente aéreo real detrás del Thriller de Netflix.
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La investigación determinó que la explosión había sido provocada por explosivos plásticos escondidos dentro de una radio colocada en una valija. El estallido ocurrió a gran altura y provocó que restos de la aeronave y objetos personales quedaran distribuidos sobre aproximadamente 2.100 kilómetros cuadrados.
El caso también tuvo consecuencias duraderas para la seguridad aérea y contribuyó a modificar procedimientos relacionados con el control y seguimiento del equipaje.