La película australiana Late Night with the Devil (“De noche con el Diablo” en Latinoamérica) desembarcó en el catálogo de Netflix y se posicionó entre los títulos más vistos del género de terror, una producción rodada bajo la técnica del metraje encontrado que recrea una emisión televisiva en vivo durante la noche de Halloween y dura menos de 90 minutos.
Ambientado en la víspera de Halloween de 1977, el largometraje dirigido por los hermanos Cameron y Colin Cairnes recupera la estética visual y la cadencia de los formatos televisivos de la época para narrar una experiencia sobrenatural que escapa al control de la producción en pleno aire.
¿De qué trata la película de terror que convierte un programa de TV en una pesadilla?
En el centro de la trama, el conductor Jack Delroy intenta levantar los índices de audiencia de su programa nocturno con una emisión especial. Para lograrlo, convoca al estudio a una investigadora parapsicológica y a una adolescente rescatada como la única sobreviviente de un suicidio masivo perpetrado en el seno de una congregación satánica.
A medida que transcurre el reportaje frente a las cámaras, la joven invitada manifiesta signos evidentes de posesión demoníaca ante los ojos del público y del equipo técnico. Lo que inició como una atracción sensacionalista para captar televidentes se transforma en una crisis incontrolable dentro del estudio, desatando una sucesión de fenómenos inexplicables registrados por las cámaras del programa.
¿Por qué esta película de terror llegó a Netflix y qué referencias del género recupera?
La incorporación del filme a Netflix responde a un acuerdo comercial con Filmin, sellado recientemente, que habilitó la llegada de varios de sus títulos más destacados. El convenio se puso en marcha a comienzos de este mes de octubre mediante una colección especial titulada 'Octubre de misterio', orientada a nutrir la oferta de terror de cara a las celebraciones de fin de mes.
La crítica elogió la propuesta, descrita como “una de las películas más aclamadas del cine de terror reciente, que toma como referencia el caso de Michelle Smith para construir a su alrededor un tren de la bruja disfrazado del especial de Halloween de un popular late show norteamericano de los años 70”.
El análisis remarcó además la presencia de guiños históricos a la Iglesia Satánica de Anton Szandor LaVey, los espectáculos de ilusionismo y telequinesis de Uri Geller y las pesquisas paranormales del matrimonio Warren en la casa de Amityville, con un cierre dramático emparentado con Carrie (1976) que consolida a la obra como un clásico de culto dentro de la rica tradición audiovisual de Australia.