24 de octubre de 2026 - 11:30

Dónde estudia el hijo de Natalia Oreiro: el colegio de pedagogía Waldorf, con orquesta y una propuesta para retrasar el uso de pantallas

Merlín Atahualpa, el hijo de Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, asiste a una escuela donde la pedagogía Waldorf está como eje central de enseñanza.

Merlín Atahualpa, el hijo de Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, asiste a una escuela con pedagogía Waldorf, un modelo educativo que prioriza el aprendizaje práctico, la creatividad y el desarrollo integral. La actriz contó que la institución propone retrasar el uso de pantallas y que su hijo, de 14 años, participa de la orquesta escolar, donde toca actualmente la trompeta.

Aunque sus padres son dos figuras reconocidas de la música y el espectáculo, el adolescente crece lejos de la exposición mediática. Natalia suele compartir algunos detalles de su crianza y explicó que la elección educativa está vinculada con una forma de acompañar sus intereses, fomentar la autonomía y darle herramientas para relacionarse con la tecnología de manera consciente.

La pedagogía Waldorf, el modelo educativo que eligieron sus padres

La educación Waldorf propone una formación que combina contenidos académicos con actividades artísticas, manuales y experiencias vinculadas con el entorno. En lugar de centrar todo el aprendizaje en los dispositivos digitales, este enfoque busca que los chicos desarrollen la imaginación, la creatividad y las habilidades sociales mediante distintas experiencias a lo largo de su escolaridad.

Natalia contó que la escuela de su hijo funciona con una participación activa de las familias. En una entrevista con El Observador, explicó que suele asistir a reuniones y colaborar en actividades para mejorar la institución. La dinámica comunitaria también se refleja en los acuerdos que mantienen los padres para acompañar las decisiones educativas y los hábitos de los chicos.

El acuerdo para retrasar el uso de celulares y pantallas

Uno de los aspectos que más llamó la atención de la crianza de Atahualpa es que sus padres decidieron postergar la entrega de un teléfono inteligente. Cuando habló del tema, Natalia explicó que la escuela propone evitar las pantallas hasta determinada edad y que esa postura ayudó a sostener la decisión dentro del grupo de compañeros.

La actriz también señaló que el acuerdo no depende únicamente de lo que decidan ella y Ricardo Mollo. Junto con otras familias cercanas, buscan acompañar a los chicos para que no sientan que quedan afuera por no tener un celular como sus amigos. La intención, según explicó, es ofrecerles herramientas para entender los motivos de la decisión, en lugar de imponer una prohibición sin explicaciones.

La orquesta escolar y su pasión por la trompeta

La música ocupa un lugar importante en la vida de Atahualpa. Durante una visita al programa La noche de Mirtha, en agosto de 2026, Natalia contó que su hijo toca la trompeta y forma parte de la orquesta de su escuela. Además, reveló que comenzó a tocar con una pequeña banda junto a sus compañeros, una experiencia que le permite compartir ese interés con otros adolescentes.

La actividad musical forma parte de un abanico de intereses que va más allá de la profesión de sus padres. Aunque creció rodeado de música, el joven también explora otras áreas y desarrolla sus propias preferencias. Su participación en la orquesta escolar es uno de los aspectos de su vida cotidiana que Natalia compartió públicamente, sin exponerlo de manera constante ante los medios.

Carpintería, mecánica y una infancia lejos de las cámaras

Entre las actividades que disfruta Atahualpa también aparecen la carpintería, la mecánica de autos, el origami y la navegación a vela. Natalia contó que su hijo siente curiosidad por los trabajos manuales y que suele involucrarse en tareas prácticas dentro de la casa. Esos intereses conviven con la música y con una vida familiar que busca darle espacio para explorar distintas habilidades.

La actriz y Ricardo Mollo mantienen una postura reservada respecto de la exposición de su hijo. Aunque ocasionalmente comparten detalles sobre sus gustos y su crecimiento, procuran preservar su intimidad y permitirle construir su propia identidad. La elección de una escuela con pedagogía Waldorf y los acuerdos sobre la tecnología forman parte de ese enfoque familiar, que combina educación, autonomía y acompañamiento.

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