Hay noticias que, en el intento de explicar una realidad compleja, terminan construyendo su propia ficción. En tiempos de posverdad, a veces alcanza con elegir un dato, quitarle contexto y agregarle una interpretación para construir algo inexacto.
Este programa que aplica Mendoza no es un regalo, es una herramienta de política industrial para conseguir que una inversión se realice aquí y no en otro lugar.
Hay noticias que, en el intento de explicar una realidad compleja, terminan construyendo su propia ficción. En tiempos de posverdad, a veces alcanza con elegir un dato, quitarle contexto y agregarle una interpretación para construir algo inexacto.
Algo de eso ocurre cuando se discute una política de incentivos para un sector y se presenta al instrumento como si el Estado les entregara dinero a unos cineastas que se entretienen haciendo películas.
¿De qué hablamos cuando hablamos de Cash Rebate?
El nombre parece complicado, pero la lógica es sencilla. Como bien se explica en otras notas en este diario, es un mecanismo de promoción a la inversión utilizado en numerosos países que compiten por atraer producciones audiovisuales. Se invierte, se contrata gente, se alquilan equipos, se pagan hoteles y transporte y se mueve una gran cantidad servicios profesionales. Una vez realizados y auditados los gastos, el Estado reintegra una parte de esa inversión.
No es un regalo, es una herramienta de política industrial para conseguir que una inversión se realice aquí y no en otro lugar.
Los datos ayudan a poner la discusión en perspectiva. El programa registra una inversión provincial de más de mil millones de pesos y cerca de dos mil millones de inversión privada rendida en Mendoza. Por cada peso invertido se movilizaron cerca de dos pesos de inversión privada, con gastos hechos directamente en la economía mendocina.
Detrás de esos números hay técnicos, actores, empresas de equipamiento, profesionales, proveedores y trabajadores de distintas actividades con capacidades y experiencias que se acumulan.
Obvio que toda política pública debe rendir cuentas, explicitar resultados y discutir cómo mejorar el instrumento. Pero una cosa es pedir transparencia y otra es confundir un mecanismo de incentivo a la inversión con una transferencia de dinero sin propósito. Este programa contempla como corresponde, instancias de evaluación, rendición de gastos y controles de organismos competentes.
La ley que le dio marco fue aprobada por unanimidad en la Legislatura provincial, con un consenso político pocas veces visto en otros temas.
Hay otra confusión frecuente: medir el resultado de una producción exclusivamente por la cantidad de entradas vendidas en salas es un análisis menor. Los consumos cambiaron, las plataformas transformaron los modelos de negocio y la circulación internacional de las películas tiene múltiples caminos. Una película pasa por festivales, se vende a plataformas, llega a otros mercados y encuentra públicos muy distintos.
Algo parecido sucede con los paisajes. ¿Por qué una película rodada en Mendoza no muestra necesariamente la cordillera, los viñedos o una bodega?
Durante décadas, el desierto de Almería en España, representó territorios del lejano Oeste estadounidense en incontables westerns. Nadie exigía que apareciera un cartel que dijera "Bienvenidos a Almería".
Mendoza puede proyectarse al mundo por sus paisajes, pero además por los créditos de sus películas y el reconocimiento de sus profesionales. La mejor promoción consiste en demostrar que aquí se puede producir cine de calidad.
Las últimas películas aquí muestran las posibilidades de ese camino. La virgen de la tosquera y Hangar Rojo mencionadas, marcan los caminos para competencias de gran nivel como los Oscar o los Goya.
No significa que cada película vaya a ganar premios ni que el éxito artístico esté garantizado por un incentivo concreto. Significa que Mendoza está participando de una conversación internacional y que detrás de esas obras hubo inversión y talento.
El audiovisual es una actividad que combina creatividad, innovación y trabajo calificado, con posibilidades de ampliar y diversificar la matriz productiva.
Toda industria necesita mercados, promoción, infraestructura y estrategias de largo plazo. ¿Por qué deberíamos mirar al audiovisual con una vara distinta?
No se trata de anular el pensamiento crítico ni dejar de cuestionar el uso de recursos públicos. Se trata de discutir cómo darle continuidad, mejorarlo, cómo ampliar la participación del ecosistema local y cómo medir sus resultados con la información completa.
Tenemos la posibilidad de consolidar un sector creativo, capaz de atraer inversiones y proyectar su producción al mundo. Desprestigiar esa posibilidad a partir de datos aislados o interpretaciones distorsionadas no ayuda a discutir mejor, solo contribuye a fabricar ficciones con noticias incompletas.