Después de recorrer buena parte del mundo por trabajo, Marley eligió Bariloche para una escapada mucho más personal junto a Mirko. El viaje se produjo a comienzos de septiembre de 2026, cuando la temporada de invierno todavía mantenía nieve suficiente para aprovechar las pistas de la cordillera.
La escapada coincidió con el tramo final del invierno y permitió que ambos disfrutaran todavía de buenas condiciones de nieve en la cordillera. En varias de las fotografías aparecen juntos con camperas térmicas, antiparras, guantes y botas, preparados para pasar buena parte del día en la montaña.
Marley y Mirko, juntos en la nieve
Una de las primeras imágenes muestra a Marley abrazando a Mirko en medio de un sector completamente nevado, con ambos vestidos para esquiar. Mirko aparece con una campera azul estampada, pantalón verde y antiparras, mientras el conductor lleva también equipo de montaña.
En otras fotografías, el chico posa solo con el lago y las montañas nevadas como fondo, una postal que resume buena parte del viaje.
El esquí fue uno de los ejes principales de la escapada. Mirko volvió a mostrarse cómodo con el equipo y pasó buena parte de los días recorriendo sectores de montaña junto a su papá.
Las vistas desde la montaña fueron protagonistas
Las imágenes también dejan ver uno de los grandes atractivos del viaje: las panorámicas desde los puntos altos de Bariloche.
Marley aparece en varias fotografías solo sobre la nieve, con grandes extensiones de montañas y lagos detrás. En una de ellas, el cielo completamente despejado permite ver con claridad las cumbres de la cordillera extendiéndose a lo lejos.
El contraste entre la nieve, las zonas boscosas y los lagos aparece repetidamente en el recorrido y transforma al paisaje en uno de los grandes protagonistas de las fotos.
También hubo tiempo para descansar en los refugios
No todo fueron descensos y actividad física. Otra serie de imágenes muestra a Mirko dentro de un refugio de montaña construido principalmente en madera, todavía vestido con la misma campera utilizada para esquiar.
En el fondo se ven esquíes, equipamiento y otros visitantes descansando después de pasar tiempo en las pistas.
En esas fotos el chico aparece relajado, primero sentado y después en primeros planos que reflejan una pausa entre las actividades del día.
Ese tipo de paradas forman parte habitual de las jornadas de montaña: permiten recuperar energía, comer algo y resguardarse durante un rato antes de volver a salir.
Un viaje pensado alrededor de la nieve
La secuencia de imágenes mantiene una misma lógica de principio a fin: Marley y Mirko compartiendo la experiencia de la montaña.
Hay fotos juntos en sectores nevados, retratos individuales frente a paisajes abiertos y momentos de descanso bajo techo. Lejos de un recorrido urbano por Bariloche, el viaje estuvo claramente concentrado en la nieve, el esquí y las vistas de la cordillera.
Para ambos fue una oportunidad de volver a disfrutar uno de los destinos de invierno más emblemáticos del país, pero también de sumar otra experiencia entre padre e hijo.