Mientras Flavia Palmiero construyó una carrera vinculada a la televisión, la actuación y la música, su hija Giuliana Battellini eligió una profesión diferente. Se formó como arquitecta y uno de sus trabajos tuvo una exposición especial: diseñó el primer local a la calle de la marca de ropa de su madre.
La tienda se inauguró en julio de 2025, en el cumpleaños número 59 de Palmiero. El dato importante es la conexión entre el recorrido profesional de Giuliana y el crecimiento de una firma que había comenzado de manera digital.
El local que diseñó en Palermo Soho
El espacio se encuentra en Gorriti 4788, en el barrio porteño de Palermo Soho. Fue diseñado y construido especialmente para Flavia Palmiero Collection, que comenzó en 2020 con trajes de baño y luego amplió su oferta a prendas y accesorios.
Lejos de funcionar únicamente como un comercio, el proyecto incorpora áreas de exhibición, trabajo de diseño, comercio electrónico y producción.
La descripción de la apertura también menciona un sector destinado a fotografías, una necesidad habitual para una marca que vende parte de su colección por internet.
Cómo pasó de ayudar a su madre a diseñar su tienda
Palmiero ya había contado en entrevistas anteriores que Giuliana la ayudó a organizar un showroom de su emprendimiento.
Esa colaboración previa muestra que el local de Palermo no fue el primer punto de contacto entre ambas en materia de espacios comerciales.
La conductora también describió a su hija como una figura cercana durante el desarrollo de la marca: probaba las prendas y aportaba una mirada estética.
Sin embargo, no corresponde atribuirle el diseño de las colecciones, tarea que Palmiero ha señalado como parte de su trabajo personal.
La celebración que reunió a las dos generaciones
La inauguración tuvo un desfile de la colección primavera-verano 2026 y reunió a familiares, colaboradores y figuras del espectáculo.
Palmiero presentó el acontecimiento como un paso importante para su proyecto, que nació durante la pandemia y fue sumando nuevas categorías de ropa.
La colección de la marca comenzó con trajes de baño y más adelante se amplió a vestidos, prendas de abrigo, pantalones y accesorios. Tener un espacio físico permitió reunir distintas funciones del negocio en un mismo lugar.
Giuliana Battellini, de pantalón rojo, a la derecha de la imagen
En esa transición, el trabajo de la arquitecta tuvo un objetivo concreto: darle una sede comercial a una propuesta que ya contaba con clientas y producción propia.