Olivia Alfonso, la hija mayor de Paula Chaves y Pedro Alfonso, cumplió 13 años en agosto de 2026 y atraviesa una nueva etapa con el comienzo de la secundaria. Sus padres decidieron acompañar este crecimiento con límites claros sobre la tecnología y las salidas, en línea con una forma de crianza que mantienen desde hace años.
La familia también encontró apoyo en la comunidad escolar. Según contó Pedro, los padres y el colegio establecieron acuerdos para que los chicos compartan ciertas reglas y puedan transitar esta etapa sin adelantar algunas experiencias. Entre esas pautas aparecen el uso del teléfono y la asistencia a fiestas o matinés.
Una secundaria atravesada por acuerdos entre las familias
Uno de los aspectos que más llamó la atención de la crianza de Olivia es que no tiene celular propio. Pedro explicó que esta decisión no depende únicamente de su familia, sino que forma parte de un acuerdo que realizaron con otros padres del colegio al comienzo del año. De esta manera, buscan que los chicos puedan compartir una dinámica similar entre ellos.
El actor contó que tampoco se trata de mantener a sus hijos completamente alejados de la tecnología. Olivia utiliza la tablet que le proporciona el colegio para sus actividades y, en su casa, puede mirar televisión o alguna serie bajo supervisión. Para Paula y Pedro, la idea es postergar el acceso independiente a las pantallas sin aislarla de su entorno.
Sin celular y con una relación diferente con las pantallas
La postura de la pareja frente a la tecnología viene de antes del ingreso de Olivia a la secundaria. Paula había explicado que sus tres hijos crecieron con un acceso muy limitado a internet, redes sociales y YouTube, y que se trata de una elección familiar. Según contó, prefieren que durante la infancia los chicos tengan tiempo para jugar, escuchar música y compartir con amigos.
La familia incluso pasó temporadas prácticamente sin pantallas. En 2025, Paula contó que sus hijos habían pasado todo el verano sin celular ni tablet y que aprovecharon ese tiempo para crear un emprendimiento de pulseras y collares, que luego vendieron en un stand durante una feria en Córdoba. La propuesta funcionó también como una alternativa para ocupar el tiempo fuera de las pantallas.
Los límites para las fiestas y las matinés
El acuerdo escolar también alcanza a las primeras salidas de los adolescentes. Pedro contó que Olivia todavía no había ido a una matiné y que, al igual que con el celular, los padres habían establecido pautas sobre las fiestas. La intención es que estas experiencias lleguen de manera gradual y acompañadas por los adultos.
Para la pareja, poner límites no significa desconocer que Olivia está creciendo. Pedro reconoció que en algún momento el teléfono será necesario, especialmente cuando su hija empiece a moverse con mayor independencia y necesite comunicarse para avisar dónde está. Por ahora, prefieren esperar y cuidar cada etapa de su crecimiento.
Olivia también se acerca al mundo del teatro
Más allá de las reglas vinculadas con la tecnología, Olivia comenzó a definir sus propios intereses. La adolescente estudia en la escuela Otro Mundo, de Cris Morena, y también realiza actividades relacionadas con el teatro. Pedro contó que ella manifestó su deseo de compartir algún día un escenario con él y que incluso imaginó cómo sería tener una marquesina, un camarín y un personaje propio.
La familia intenta acompañar ese interés sin convertirlo en una obligación. Paula ya había explicado que Olivia comenzó comedia musical porque fue una elección de ella y que sus padres prefieren acompañarla sin exigirle de más. Así, mientras avanza en la secundaria y gana independencia, también empieza a construir sus propios intereses dentro y fuera del ámbito familiar.