El domingo 25 de octubre, el Frank Romero Day vivió su propia guerra. En el marco de la gira El Club de la Pelea II, con la que Airbag recorre Argentina y Latinoamérica para presentar su noveno álbum de estudio, la banda ofreció casi tres horas de rock con entradas agotadas y un público dispuesto a convertir cada canción en una declaración de amor.
El recital estaba previsto para el sábado 24, pero la lluvia obligó a cambiar la fecha. El domingo salió el sol y no cayó una gota. Varios dijeron que la espera había valido la pena. Desde temprano llegaron fans con la típica estética biker, remeras y banderas de la banda, familias, niños, adolescentes, seguidores veteranos que acompañan y fans de otras provincias.
La espera también tuvo sus rituales, algunos aprovecharon las horas previas para terminar sus banderas, otros buscaron merchandising y muchos se juntaron en grupo para compartir la ansiedad antes de que empezara el show. En medio de esa previa, las entrevistas dejaron algo en común: nadie hablaba de Airbag solo por sus canciones. Había quienes agradecían sus letras, quienes admiraban su forma de vivir la música y quienes sentían que la banda los había “salvado de algo que no rompieron”. Historias distintas, algunas conmovedoras, que daban cuenta de un vínculo que iba mucho más allá de subir el volumen y cantar a los gritos.
La puesta bélica en escena anticipó la explosión rockera
Pasadas las 20.30, el teatro quedó a oscuras y luces rojas, azules y sirenas de policía anticiparon la llegada de los Sardelli. En el centro del escenario se alzaba un avión de combate F-16 a escala, tan imponente que parecía listo para despegar. Las pantallas extendían la escena hacia los costados y permitían seguir cada movimiento desde cualquier sector del predio. Por momentos, el escenario lanzaba llamaradas y fuegos artificiales que reforzaban la estética bélica del show, incluso, el Frankenstein inflable, infaltable en los recitales de Airbag, también tuvo su lugar.
Airbag entre el pogo y la emoción
Patricio, Guido y Gastón salieron con máscaras de calavera. “Huracán” abrió el fuego con guitarras filosas, bajos pesados y una batería firme. Airbag alteró el orden de sus himnos y la primer sorpresa llegó pronto: “Solo aquí”, tema que suele cerrar el recital, apareció al comienzo, el público la cantó como si la noche estuviera por terminar.
La música de Airbag entre el pogo y la emoción
El repertorio rozó las 40 canciones. Sonaron “Intoxicarme”, “Perdido” con un homenaje a Diego Maradona, “Diamante”, “Extrañas intenciones”, “Corazón lunático”, “Noches de insomnio”, “Pensamientos”, “Vivamos”, “No confíes en tu suerte”, “Reptiles”, “Va a ser difícil”, “Hombre puerco”, “Anarquía en Bs. As.”, “Nunca lo olvides”, “Verte de cerca”, “Especial 56”, “Asuntos pendientes”, “Motor enfermo”, “Diez días”, “Cicatrices”, “Apocalipsis confort”, “Por mil noches”, “Blues del infierno”, “Colombiana”, “Jinetes cromados”, “Cae el sol”, “Ganas de verte”, “Bajos instintos”, “Cuchillos” y “Kalashnikov”. “Solo aquí” también volvió a sonar.
No todo fue rock y euforia; en medio de los pogos, Pato se quedó solo frente al piano y bajó la intensidad del show con canciones de Airbag, clásicos del rock nacional e internacional, “Por una cabeza”, de Carlos Gardel, y el himno. Más tarde, Guido tomó una guitarra criolla y, sin grandes artificios, dejó que las canciones de Airbag se mezclaran con las voces del público.
Los momentos más destacados de la noche llegaron con “Colombiana” y “Cae el sol”. Durante la primera, muchas mujeres se subieron a los hombros de otras personas y agitaron sus remeras en el aire. Entre el pogo, las banderas y los saltos, las fans mostraron toda su fuerza y se adueñaron del predio al ritmo del rock. Con “Cae el sol”, una de las canciones más famosas de Airbag, la potencia alcanzó otro nivel. Hacia el final, las voces de los hermanos Sardelli dieron paso a un coro multitudinario, cantando a capela con sus fans, con las luces del escenario apagadas y miles de celulares encendidos, las linternas iluminaron la noche como estrellas.
Fuegos artificiales en cantidad y una lluvia de papeles
Pato dijo “quiero llevarme esta noche a todos lados” y dedicó “Cicatrices” a Mendoza. Agradeció que el público fuera pese al cambio de fecha y reconoció la difícil situación económica. “No hablamos mucho para no perder tiempo y que disfruten lo más posible de la música”, explicó. Luego brindó con vino: “Brindo por ustedes, brindo por Mendoza”. “Sé que es domingo, algunos tienen que levantarse temprano y volver a la realidad, pero todavía falta un montón; esta noche está para disfrutarla”, dijo. Airbag siguió con varias canciones más hasta el cierre que sumó fuegos artificiales en cantidad y una lluvia de papeles. Apenas terminó, los tres subieron a una trafic negra y se marcharon.
Qué sigue para Airbag después del Frank Romero Day
Lo del Frank Romero Day fue más que un recital, Airbag mostró que su vínculo con el público va mucho más allá de un escenario. La potencia del rock convivió con momentos de emoción y dejó en claro por qué los hermanos Sardelli ocupan un lugar cada vez más importante en la escena del rock argentino y latinoamericano.
El próximo desafío iba a ser River, el 31 de octubre, pero la visita del papa León XIV obligó a cancelar ese show. La agenda, sin embargo, sigue con fechas nacionales e internacionales; Airbag tocará en Asunción, Lima y Arequipa, recorrerá Salta y Tucumán a fines de noviembre y llegará a España en diciembre, con presentaciones en Granada y Valencia. La gira El Club de la Pelea II todavía tiene camino por delante y, después de lo que pasó en Mendoza, queda claro que a esta banda todavía le queda mucho rock por dar.