El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro italiano, Mario Monti, rechazaron ayer la creación de un "supercomisario" europeo con control sobre los presupuestos nacionales de la zona euro, al tiempo que descartaron que vayan a solicitar un rescate soberano para sus respectivos países.
Tras una cumbre bilateral en Madrid, Rajoy reiteró en conferencia de prensa junto a Monti que "no pedirá" la intervención del Banco Central Europeo (BCE) para que compre deuda soberana del país en el mercado secundario.
Según el jefe del Ejecutivo español, "en este momento" la intervención "no es imprescindible para los intereses generales de España".
Del mismo modo, Monti aseguró que no piensa que "Italia tenga que poner en marcha este instrumento".
En cambio, los líderes de España e Italia coincidieron en reclamar la "aplicación de los acuerdos aprobados en junio" en el seno de la UE para poner en marcha ôuna unión bancaria" y "avanzar hacia la unión fiscal".
Además, insistieron en que la zona euro debe utilizar "todos los instrumentos" a su alcance para "estimular la economía y superar la crisis", compromisos para "refundar" el euro, aunque también defendieron la política de "austeridad" que hoy es dogma en el bloque regional.
España e Italia son actualmente los países más débiles del euro, detrás de las intervenidas Grecia, Irlanda y Portugal, y necesitan que la UE de pasos decididos para recuperar la confianza de los mercados en sus finanzas públicas.
En el caso de España, que ya solicitó un rescate europeo de hasta 100.000 millones de euros para su banca, busca que se apruebe la recapitalización directa para que esa ayuda financiera no compute como deuda y siga lastrando su crecimiento, amenazado por las políticas de ajuste y el elevado desempleo.
Pero por ahora, los socios del euro sólo se comprometieron a avanzar por un camino cuyo diseño sigue siendo bastante complejo y enfrenta a los países más poderosos del bloque regional, que tampoco están de acuerdo con el rol que debe tener el BCE.
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, propuso reforzar los poderes del comisario de Asuntos Económicos de la UE para que pueda "ejercer un control estricto sobre los presupuestos nacionales" de los Estados miembros. La idea fue respaldada por el presidente del BCE, el italiano Mario Draghi, como parte del programa de compras de deuda soberana de los países que así lo soliciten a la entidad, ante las reticencias de Alemania.
"No queremos reemplazar a los órganos de supervisión nacionales, sino cooperar de forma estrecha", dijo Draghi en una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel.
Monti no comparte esta idea ya que afirmó que ôla UE ya dispone de mecanismos de control fiscal, como el Tratado de Maastricht o el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. "No suena bien. El mercado puede percibir que los instrumentos que ya existen no funcionan", añadió el primer ministro italiano.