La convocatoria para huertas comunitarias está dirigida a personas que estén interesadas en armar una en comunidad.
Es una oportunidad para aprender y compartir conocimientos. También para desarrollar habilidades relacionadas con la jardinería y la agricultura. Además, fortalece los lazos comunitarios y conecta con la naturaleza. Es por ello que se priorizará su desarrollo en uniones vecinales, clubes barriales, comedores comunitarios y otros espacios con compromiso social.

Se evaluará cada una de las solicitudes y, luego, se seleccionarán algunas.


Las huertas comunitarias se presentan como una alternativa superadora frente a las adversidades económicas. Ciertamente, las sufren más algunos sectores de la sociedad, sumando la dificultad al acceso a alimentos sanos y de calidad.
De esta manera, se empodera a quienes se benefician de los productos que se obtienen de ellas. Es porque son esas personas quienes eligen qué cultivar y de qué manera hacerlo. Así, también produce un impacto positivo en la economía que se traduce en soberanía alimentaria. En el mismo sentido, se fortalecen los vínculos de la comunidad y su sentido de pertenencia.


Los beneficios no sólo son económicos y sociales, sino también ambientales. Ello es porque favorece a la diversidad de cultivos y se realiza el manejo apropiado de los suelos. Entonces, se realiza un control adecuado de la vegetación espontánea y de las plagas, y se aporta materia orgánica a su composición. Esta favorece la presencia de los microorganismos, quienes aseguran la fertilidad de los suelos y la disminución del efecto de islas de calor.