La híper-cuarentena que seguimos padeciendo los argentinos, que pisotea la Constitución Nacional y nuestras libertades individuales, ha transformado la sociedad. La gente sobrevive con tristeza y desesperanza siendo rehén de contradicciones e improvisaciones. Por ello, cuando surge una buena noticia, tal vez no sea valorada debidamente. Por ejemplo, la publicada en este diario (23 de noviembre) que hace referencia a los trasplantes de corazón que ya se realizan en nuestro Hospital Central. Conmueve esta realidad cuando el sistema público de salud no atiende integralmente la problemática sanitaria, como las cirugías programadas o las enfermedades oncológicas.
