El 31 de mayo se cumplieron 173 años del natalicio del Perito Moreno.
En un nuevo aniversario del natalicio del Perito Moreno, el autor, descendiente suyo, nos cuenta anécdotas que pintan de cuerpo entero al inolvidable científico, explorador y escritor.
El 31 de mayo se cumplieron 173 años del natalicio del Perito Moreno.
Para recordarlo se me ocurre un arranque memorable del comienzo de su libro Viaje a la Patagonia Austral: “Niño aún, la lectura de las aventuras de Marco Polo, de Simbad el Marino y de las relaciones de los misioneros en la China y el Japón publicadas en los Anales de Propaganda Fide, los viajes y exploraciones de Livingston y Franklin hechas en voz alta en el refectorio del colegio San Jose” (pag. 9), para Francisco Moreno, resultó la cosa más importante que le ha pasado en la vida.
Esa magia, de convertir las palabras del maestro relator en imágenes, enriqueció su vida rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndole soñar con “correr tierras” nuevas, vivir las vidas que crea la lectura junto a Nicolo Polo y su hermano Maffeo por Oriente, en los desiertos de Persia, en las elevadas mesetas de Pamir, el Tibet misterioso, en el deslumbrante esplendor de la corte de Kublai Kan…, o compartir con el aventurero Simbad sus aventuras fantásticas, cuando la ballena gigante confundida con una isla se hunde en el mar arrastrando los marineros que habían prendido fuego en su lomo, se encoge el corazón de Francisco.
Pero hay más. Nos dice que, “los días jueves y domingo teníamos paseo de “salida, era una vez al mes; en esos días, los buenos maestros referían a los alumnos más curiosos, aventuras de viajes más o menos extraordinarias, pero siempre llenas de buena enseñanza…” Las cosas que contaba Francisco a sus familiares de cómo con sus compañeros reproducían las aventuras escuchadas, eran continuación de las leídas desde púlpito del colegio como si le apenara que se terminaran.
Quizá eso fue lo que terminó haciendo a lo largo de su vida, prolongando en el tiempo mientras crecía, maduraba y envejecía las exploraciones que llenaron su infancia de exaltación y aventuras.
* Por Valentín F. Ugarte Moreno. DNI 8725381.