La nota de tapa de Los Andes del 21 de setiembre se refiere a la pérdida de rentabilidad de los casinos. El juego es un mal y no se transforma en un bien porque lo maneje el Estado. Un gobierno decente, honorable, debiera cerrar los casinos, cualquiera sea si situación económica simplemente porque el juego es un vicio, un mal, que el Estado no debe estimular. El bien de la sociedad es no tener casinos, no estimular el vicio. No debería destinar 500 empleados a producir males. Los seres humanos vivimos de los bienes, no de los males.

