Como si ya lo hiciera como un tic automático, Lula Bertoldi -vía telefónica desde su casa en Capital Federal- distrae unos minutos a su hijo Julián de casi dos años, encendiéndole algún monitor audiovisual impreciso, para poder hablar del show de esta noche en N8 y de la gira de “Barro y Fauna” que comenzó a mediados de marzo en Córdoba. Ella es un modelo actual de madre rockera. “Julián, desde que estuvo en la panza, viene escuchando a Marc Volta, Octafonic, varias bandas”, nos comentó mientras se integraba a la charla.
No cabe duda que la expansión de este álbum ha escalado a la banda al primer plano del rock nacional, y que más allá de la notable calidad de lo grabado, se ajusta con ellos, para novatos y fanáticos, la reputación de sus vibrantes toques en vivo (una palpitante experiencia de interpretación e instrumentos amalgamados), es decir; el formato power trío en su máxima escala volumétrica.
Hay que dejar algo en claro: Eruca Sativa, formada por Lula Bertoldi (voz y guitarra), Brenda Martin (bajo) y Gabriel Pedernera (batería), es el trío del momento.
El agitado número de espectadores de esta gira federal es una prueba contundente de ello y la cita de “Barro y fauna” toma a Mendoza en el corazón de este circuito que este fin de semana los acercó por escenarios de Santiago de Chile y San Luis.
“Luego de arrancar el año tocando en México, la intención fue poder cubrir todo el país antes de nuestro show en el Luna Park el 22 de junio. Para nostros es muy emocionante poder presentar el disco por Argentina en menos de seis meses. Es muy flashero. Es lo que uno siempre he soñado. Eso de presentarse en vivo por las provincias, conocerlas, visitar otros países. Dijimos que íbamos a encarar esta gira como sea y nos dimos cuenta que la gente explota los lugares. Emprendimos este año pensando justamente en eso, en llegar lo más lejos posible con Barro y Fauna. Creo que nuestra música tiene mucho que ver con el rock de nuestro país”.
- ¿Cómo les ha ido en los escenarios debutantes?
- Hubo una especie de revolución cuando confirmamos que tocaríamos en abril en un bar recién abierto en la localidad de Allen, en General Roca, en Río Negro, a veinte kilómetros de la capital de Neuquén. Nos encontramos allí con muchísmos fans. El pueblo estaba exaltado.
- ¿Hubo un momento en que comenzaste a descubrir el reconocimiento de la gente fuera de los escenarios?
- En realidad, fue gradual. Vivimos la banda en un estado de crecimiento. Aunque hubo un punto muy clave que fue la salida de “Blanco” de 2011, un disco que tuvo repercusiones a nivel nacional, gustó en México y fue nominado al Grammy. Ese fue un quiebre, pero sucedieron cosas muy importantes no planificadas, por supuesto, como el reconocimiento público de Pedro Aznar o David Lebón y el hecho de tocar en sus shows. Y te pasan cosas muy locas...Fui hace unos días a un shopping de Buenos Aires y la chica que asistía el baño me reconoció al toque. ¿Vos no sos Lula de Eruca Sativa? Y hasta he ido caminado por la calle y desde un auto me han gritado: ‘¡Aguante Eruca!’ Eso a veces me da un poco de vértigo. Podríamos decir que nuestra música no es súper masiva. No es fácil de escuchar si la comparamos con otras canciones rockeras. Y de todas maneras, vamos sintiendo un estado afectivo con el público.
- ¿Cómo se articulan las capas creativas del trío? ¿Quién hace las letras, quién pone la música?
- En realidad componemos los tres en distintas etapas, juntos. A veces uno trae un tema incompleto y lo cerramos entre los tres. Otro amplía y complejiza una canción. Es bien simbiótico. Juntos y separados vamos armando el repertorio. Brenda y yo componemos la mayoría de las letras. En este caso, Barro y Fauna fue creado de esta forma, con la incorporación de un productor, Adrián Sosa, quien nos ayudó a darle el corte fino a las canciones, especialmente en los fragmentos que incluyeron sonidos más arriesgados. Es un disco que me gusta mucho. Habla del presente de la banda. Le tengo mucha empatía. Siento que es un disco completo. Todas sus partes hablan de un todo.
- ¿Durante la gira se les han sumado invitados especiales?
- En la presentación del disco estamos sólo en formato trío. Aunque tuvimos una excepción en Córdoba y Rosario, en que tocamos acompañados de invitados, quienes recrearon en vivo las capas de las violas que están grabadas, con gente que incluso colaboró con el disco. Sin embargo, en el Luna habrá muchos invitados. Nos vamos a dar varios lujos.
- ¿Cómo se llevan con las redes sociales?
- Estamos pendientes de eso. Son herramientas poderosas. Estamos presentes y subimos muchos contenidos. Nos gusta transmitir en vivo desde el camarín, en la calle. Nos gusta expandimos.
La ficha
Eruca Sativa
En: N8 (Mitre y Godoy Cruz).
Día: 7 de mayo.
Hora: 21.
Soportes: Algún Grito, King Llama.
Entradas: en N8, Cerveceria Revelde ; Otra Vida (Galeria Caracol); Mohs (Maxi Mall); Siempre Deportes (Lujan, Maipu, Chacras)
Cómo trascender los riffs
La distancia de tres años que separaron “Huellas digitales” y “Barro y Fauna” enfatizaron la personalidad de la banda, superándose más allá de aquel parentesco con ese grunge reversionado de los 90.
“Armas gemelas” y “Abrepuertas”, sus dos primeros cortes de difusión, identificaron el plan de que Eruca Sativa estaba dispuesta a superarse a sí misma y dar un empujón más complejo. La voz de Lula Bertoldi equilibra el termostato sonoro del álbum desde el primero al último de los 14 tracks del álbum.
Le insufla distorsión a los riffs, enaltece de sofisticación canciones como “Confundiste” y se adapta a una sensibilidad más acústica de su particular neofolk en temas como “Somos polvo” y “Sin la red”.
El resto, tomando a “Nada salvaje” como el totem conceptual, es un vórtice en el que se desintegra orgánicamente un rock de precisión robótica; un ensamble de loops electrónicos, de riffs cortados con bisturí, de capas de cuerdas milimétricamente separadas, que crea una atmósfera nerviosa, tribal y potente.