En un año la facturación del sector vitícola cayó 42,3%

Así lo indica un informe de la división Vinos del banco Supervielle. Pasó de facturar en moneda constante $ 9.200 millones en 2014 a $ 5.300 millones en 2015. Estiman que un cambio en las condiciones macro atraerá inversiones al sector.

Esta vendimia ha dejado nuevamente un saldo negativo para los productores. Es que según el último informe de la división Vinos del banco Supervielle, en un año la facturación del sector vitícola cayó 42,3% pasando en moneda constante de $ 9.200 millones en 2014 a $ 5.300 millones en 2015.

El reporte indica que aun con menos del 15% de las operaciones de compra venta de uva registradas hasta el momento se puede observar claramente una tendencia de los precios de la uva en la temporada 2015.

“En el caso de las variedades tintas los precios de esta temporada se ubican 2%por debajo y las blancas 11% menos. Corregidos los valores nominales por inflación la caída total se ubica en el 36%. Se trata de uno de los peores registros de precios en los últimos quince años”.

El informe destaca que desde 2010, la cotización promedio del total de uvas para vinificar ha caído consecutivamente y la falta de rentabilidad promedio de la producción de uvas es generalizada, ya sea que se trate de uvas para vinos básicos de bajo precio o para varietales de media y alta gama.

“Esto influye negativamente tanto en el precio actual de las propiedades como así también en la tasa de inversión. Un efecto no deseado y de gran impacto en la competitividad de los próximos años será la baja inversión en mantenimiento, con la consecuente pérdida de calidad de las uvas que puede afectar el abastecimiento de vinos en calidades demandadas y dinámicas como son las categorías premium”, consideran desde el Supervielle.

Nuevas inversiones 
Aun cuando en la actualidad muchos viñedos están trabajando a pérdida, con los peores precios de los últimos quince años, el informe estima que con cambios en la macroeconomía, los viñedos volverán a atraer inversiones en un futuro cercano.

“El estancamiento en la inversión en viñedos está directamente relacionado a una situación de contexto macroeconómico donde influyen dos factores. El primero, el tipo de cambio, pues la dinámica de expansión de la vitivinicultura estuvo ligada a la exportación en gran medida y al crecimiento de los vinos de precios medios y altos en el mercado nacional”, señaló Javier Merino, uno de los autores del estudio del banco Supervielle.

Para Merino, con este retraso del tipo de cambio en relación a la inflación disminuyó el atractivo exportador y consecuentemente la demanda de vinos, lo que impactó directamente en el precio de las uvas y por lo tanto en la inversión en viñedos. “El segundo factor, no menos importante, está ligado al incremento del riesgo argentino, lo cual retrae la inversiones en activos de largo plazo, y los viñedos no son una excepción”, destacó.

Una industria cíclica
Si bien la vitivinicultura argentina en el último siglo ha dado claras señales de que tiene un comportamiento cíclico, siempre, se ha intentado revertir este tipo de procesos. En este sentido, el informe del banco sostiene  que es posible revertir la actual crisis.

“En los últimos años se advierte un estancamiento de la inversión en viñedos que tiene su explicación en el mal desempeño de la macroeconomía argentina. Lamentablemente, no sólo se ha detenido el crecimiento en inversión en nuevos viñedos sino que los existentes tienen dificultad de mantener el stock de capital. De revertirse la situación de contexto, la evolución del sector muestra su potencialidad y las buenas perspectivas que tiene, lo cual atraerá nuevamente la inversión y la expansión”, destaca el trabajo de la entidad financiera.

Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, indicó que “la vitivinicultura es un negocio de largo plazo. Nadie implanta un viñedo hoy para que le dé rédito de un día para otro. Esto es así. Está claro que esta es una situación puntual en donde tenemos muy baja competitividad, pero no puede seguir así. Entiendo que cualquier presidente que tenga Argentina intentará remediar la desastrosa situación que se ha generado”.

El dirigente gremial estimó necesarios cambios para volver a hacer atractivo el negocio. “Nos llenamos la boca hablando de las exportaciones, pero tenemos una participación mundial muy chica, Argentina tiene potencial, pero sin dudas que esto sólo se puede hacer en condiciones normales, de reglas claras y de competitividad”.

Pina volvió en el análisis sobre la situación que tiene el productor vitivinícola. “Uno ve que aumentan los despachos en el mercado interno de los vinos de menor precio, porque estamos con mejor relación que la cerveza. Vemos que las exportaciones mejoran, pero el sobre stock que tenemos es tan grande que no llega ninguna mejora al productor, entonces el escenario que tenemos es complejo”.

Además del cambio en las condiciones macro, en un futuro el malbec, como cepa emblema de Argentina, tiende a jugar un papel importante para lograr dinamizar la vitivinicultura local.

“El malbec tiene dos atractivos muy importantes para conseguir inversiones.  En primer lugar, su nombre se ha ido imponiendo entre los consumidores nacionales e internacionales, lo que lo convierte en un vino ‘elegible’ para muchos bebedores que ya lo conocen o entre aquellos que buscan nuevas opciones. Esto genera cierta seguridad de demanda en términos relativos a otros varietales”, sostiene Merino, al tiempo que agrega que “las cotizaciones más elevadas en relación a otros varietales y el aumento de más de 10 mil hectáreas en los últimos 5 años es una prueba de que sigue siendo el motor”.

Juan José Canay, miembro de Bodegas de Argentina, aseguró que es posible volver a hacer atractiva la vitivinicultura a valores de cinco o seis años atrás. “Si cambian las condiciones macroeconómicas, sinceramente creo que se puede pensar en tener un cambio y volver con ello a atraer inversiones. Argentina sigue teniendo muy buenas posibilidades para exportar y en el mundo cada vez hay más comercialización de vinos, por lo que tenemos ventajas suficientes”.

Canay aseguró que todo esto está supeditado a dos temas: “No sólo se debe analizar y mejorar el retraso cambiario, sino que además se tiene que solucionar el problema de la inflación. Ya lo vivimos en enero de 2014, se devaluó pero la inflación se llevó toda la mejora que se había conseguido, por lo que hay que trabajar dos temas. Argentina en general hoy exporta menos que hace diez años, lo cual significa que esta no es una situación exclusiva de la vitivinicultura”.

Roberto de la Mota, dueño de Bodega Mendel, cree que Argentina puede volver a ser atractiva para los inversores, en tanto y en cuanto se pueda volver a retomar la senda de las exportaciones.

“Es importante volver a lograr competitividad para no perder mercados. Hay que seguir trabajando en este sentido”, sostuvo De la Mota.

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