9 de marzo de 2013 - 02:07

Embalsamar el cuerpo, una estrategia para seguir el culto a la personalidad

Embalsamar al difunto presidente Hugo Chávez y conservar su rostro intacto, como ya se hizo con el soviético Lenin o el norcoreano Kim Il-Sung, responde a una estrategia del régimen venezolano para perpetuar el culto a su personalidad, consideran los expertos. Con su muerte, “esa presencia, ese carisma que llenaba absolutamente todos los espacios, para bien o para mal, del día a día del venezolano pierde una fuerza muy importante”, señaló Juan Carlos Triviño, politólogo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en España.

“La idea de embalsamarlo es precisamente para mantener de alguna forma esta presencia material y tangible del presidente en la memoria de los venezolanos”, añadió, destacando que “por primera vez en la historia democrática de Venezuela, se oficializa un culto a la personalidad de un líder desde el mismo Estado”.

Secretos de la conservación

“El secreto es retirar toda la sangre del cuerpo, que es lo que se descompone, y reemplazarla por productos conservantes, fijadores y germicidas”, explicó por su parte Daniel Carunchio, tanatopráctico y subdirector de la Facultad de Medicina de la UBA.

“Ese conservante fija los tejidos para que no haya descomposición y el germicida permite que no se generen hongos ni fauna cadavérica que se coma el cuerpo ya conservado”.

El producto, además, contiene un colorante similar al color de la sangre, por lo que el cuerpo -pálido por la falta de circulación sanguínea- recupera su color natural y se eliminan los síntomas de cianosis, que es el color negruzco o azulado de la piel tras la muerte. Además, el cadáver deja de emanar olores y de derramar líquidos. Lo cierto es que en el caso de Chávez al menos una parte de ese proceso ya se ha hecho, por eso podrá ser velado durante los próximos siete días.

El rigor mortis aparece con la falta de temperatura y se calcula que, desde el fallecimiento, el cuerpo pierde un grado por hora.

Después seguirá la tanatoestética, es decir, la práctica que permite que la imagen que se conserva del cuerpo sea lo más parecida posible a lo que la persona era en vida. “Él estaba pelado y ahí será la familia y el protocolo quien decida si quiere ponerle peluca o boina, banda presidencial o exponerlo de civil”.

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