15 de octubre de 2016 - 00:00

Elaboradores pequeños, en vías de extinción

Gustavo Rivero, presidente de la Asociación de Productores de Vino Casero y Artesanal de Lavalle, advirtió que mientras “el sistema cooperativo no ha podido contener a los pequeños viñateros”, la situación de los productores-elaboradores de vino casero “ha venido complicándose, y es probable que se torne más difícil todavía”.

Rivero, que es productor viñatero y elaborador de vino casero en El Plumero, Lavalle, recordó que “hace varios años nos planteaban que la forma de resolver nuestros problemas era integrarnos a las cooperativas” que empezaban a formarse, en el marco de proceso de transferencia de Giol desde el Estado al sector productivo, “pero la verdad es que las empresas crecen, se concentran, y el productor está cada día peor”.

Aseguró que “yo lo estoy sufriendo como productor, y veo que los que toman las decisiones no se ponen en el lugar del productor, y les resulta fácil decir: no es que yo te pague poco, es que vos estás gastando mucho y estás atrasado tecnológicamente”.

Juan Jaime, Director de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Lavalle, confirma que “cada día son más los que ven con mucha preocupación el escenario a futuro, y nos advierten que, a este ritmo, van a desaparecer muchos productores que son elaboradores de vinos caseros”.

Coincide en que “lo que nos plantean es que el sistema cooperativo que prevalece en Mendoza no termina de darles las respuestas que necesitan y que el discurso de algunas entidades vitivinícolas no se ve reflejado, en la práctica, cuando llega el momento de distribuir las ganancias, en forma equitativa, en toda la cadena”.

Política de desarrollo

Por otra parte, en el sector y en algunos ámbitos políticos no ven que haya señales claras, desde el Estado, a favor de una política de desarrollo de estos pequeños emprendimientos.

El director de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Lavalle, por ejemplo cree que “tienen que sincerar la política nacional para que quede claro a quién van a ayudar”, porque “no vemos que haya decisión de aplicar una política de desarrollo para el sector de los pequeños productores, en general”.

De hecho, en el segmento de los elaboradores de vinos caseros temen que se esté gestando algún cambio en la normativa específica que, eventualmente, pudiera complicar más su situación.

De hecho, el Gerente de Fiscalización del  INV Armando Tonioni confirmó a Los Andes que existe la intención de implementar modificaciones respecto de parámetros analíticos y exigir Buenas Prácticas de manufactura.

Según Juan Jaime, “el problema podría ser mayor para los productores-elaboradores, y no tanto para los que sólo elaboran y no son productores de vid”.

Es que “algo que surgió para ayudar a los productores chicos a salir de la crisis del 2001 -como fue la normativa específica del INV para la elaboración de vinos caseros y artesanales- se transformó en un negocio que lo aprovechó mejor -porque la normativa tiene un vacío que se lo permite- aquel que tenía más capital” y terminó comprándola la uva o el vino al propio productor.

Por eso “preocupa es que no haya una reglamentación que diferencie al productor-elaborador, del que es sólo elaborador”.

En este sentido, el funcionario remarcó que “al menos en Lavalle, nuestra intención es priorizar el apoyo al productor-elaborador, es decir, al que produce las uvas y elabora su vino, y no al que vio la veta del vino casero, tiene plata y se mete en el negocio”.

Sobre este punto, Gustavo Rivero señaló que “es difícil producir, elaborar y comercializar, hacer todo, sin tener determinado respaldo, y más cuando los hijos de muchos productores están definiendo que no quieren continuar en el sistema productivo”.

Por esa razón reclamó que “tendrían que ayudarnos desde el Gobierno, con créditos blandos”.

Pero “hay que ver si al Gobierno nacional y a las autoridades del Instituto Nacional de Vitivinicultura realmente les interesan los productores de vino casero”.

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